21 de noviembre de 2008

VICIOS DE HOY

PALABRA DE CÍCLOPE


Diga que es lo que hace en su tiempo libre y le diré de que enajenación padece: usted es tradicional ve la televisión hasta dormirse, es adicto a comprar milagros por teléfono, le consume la existencia el cigarro, bebe para olvidar que bebe como aquel personaje de El Principito, guarda su memoria en algún viaje y no precisamente en avión.

Manda mensajitos por celular cada cinco minutos esperando respuesta, se confiesa animal con la capillita en turno los martes y los jueves.

Le choca su esposa, ese cetáceo pretencioso con el que duerme, hace lustros el amor se extravió en la rutina y ella se volvió redonda como un planeta y convenenciera como una rémora, pobre, ni siquiera su familia la soporta.

Pero un divorcio no es opción, la correlación costo-beneficio sería altísima, la muy arpía encontraría la fórmula para comerle las entrañas sin pestañeos.

Usted se siente tan capaz en la vida que se le hace chiquito el mar para echarse un buche de agua, pretende ser tan joven que se pinta el pelo los domingos, o se masajea el valle de su calva con la esperanza de ver nacer racimos de pelo.

No acepta interrupciones mientras cumple el rito de la ablución semanal, el cuerpo se marchita aunque lo atiborre de ungüentos y cremas.

Aún en el ocio anda neurotizado, el enojo es su mejor anfetamina, porque ese también es un vicio letal, sentirse en la plena soberanía de joderle el momento a los demás por deporte, el alzar la voz sólo para alterar el yunque del vecino.

Piensa que es la séptima vez que se cambia de religión, ningún intermediario divino le dice lo que quiere escuchar, católicos, evangélicos, adventistas, testigos de Jehová, mormones, judíos, budistas y musulmanes todos ponen pretextos para escalar al cielo, aunque usted puede pagar lo que sea para redimirse.

La mejor terapia es el trabajo, es lo único capaz de resanar sus oquedades, ¿habrá mejor anestesia para el dolor del vacío existencial que generar dinero?.

¿En qué momento la abulia lo invadió como algo palpable?, ¿desde cuándo desconoció al rostro y al alma reflejada cada vez que se mira en el espejo?

Gabriel Otero

Publicado en Diario CoLatino, martes 18 de noviembre de 2008

http://www.diariocolatino.com/es/20081118/articulos/60903/

















2 comentarios:

Pomfolygopaflásmasin dijo...

¡Oh, Gabriel, qué imagen! Desconocerse frente al espejo como reflejo (ya me salió oxímoron) del vacío existencial de nuestros tiempos. Como decía Paz: detrás de la máscara no ha nada.

Gabriel Otero dijo...

Absolutamente nada, fíjate que el espejo como que se está convirtiendo en una obsesión, recién me doy cuenta....saludos y gracias como siempre.
GO