13 de junio de 2010

LOS HOMBRES SÓLO QUIEREN SEXO

PALABRA DE CÍCLOPE


Expresan los mitos y las exageraciones que un hombre piensa en sexo unas 86 400 veces por día, es decir, sesenta segundos de un minuto, sesenta minutos de una hora y veinticuatro horas de un día.

La cifra es falaz, como también negar la influencia y el hechizo de la testosterona, no hay tanto tiempo para verlas, imaginarlas o soñarlas.

Es falso, también, que las mujeres exilien totalmente la calentura y el deseo, son menos evidentes que los hombres y en sólo un vistazo pueden determinar vestimentas, condición social, atributos físicos y percibir olores atrayentes o desagradables. La mirada de ellas es una profunda y breve radiografía.

El hombre es cien por ciento visual, los ojos son para contemplar las maravillas de la naturaleza, el sol, el cielo, los árboles, los pajaritos y las curvas de la que pasa al lado, porque es un hecho que escruta y codicia cuerpos e instantáneamente los desecha.

Y no por eso, las mujeres deben sufrir misandria o androfobia o sentirse pedazos de carne en vitrina violados por la retina, ni tampoco subestimar el poder del erotismo del que son dueñas, ellas saben que en ese campo ganarán de antemano la guerra y manejarán a su antojo a quien sea, ni identificar y confundir la libido masculina con la de los animales.

El hombre es fisgón, busca descubrir intimidades y descuidos, enfoques reveladores para más tarde, visiones en la memoria de lo que deseó y no tuvo.

Se ve lo que vale la pena ver, las mujeres que se asumen como mujeres y resaltan su feminidad aunque anden rapadas, en harapos y sin maquillaje.

A las muñecas les halaga que las vean, están acostumbradas, su método de vida es exhibirse, a las acomplejadas les duele el atisbo masculino con el rabillo del ojo, es esa ofensa que se paga con el insulto.

La igualdad mora en el respeto a lo complementario, el principio de equidad en oportunidades, y en resumidas cuentas que tanto mujeres como hombres hagan lo que les venga en gana sin transgredir los derechos de los otros.

El sexo entra por los ojos y los hombres lo quieren en cualquier momento, unas llaman la atención y los otros ven, son dos caras que son lo mismo, ¿para qué desgastarse en futilidades si nacimos para acompañarnos en el camino?.

Gabriel Otero

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Obtuve el enlace de contrapunto, y lo lei disfrutando de cada artìculo.

Tengo una pequeña duda y no la pude satisfacer completamente con la foto del blog. Ud. trabajo en la direccion de publicaciones?. Yo para esa epoca estaba gerenciando en Destileria la central y creo que compartimos màs de alguna vez.

www.cuchumbo.blogspot.com

saludos

Gabriel Otero dijo...

Anónimo:

Gracias por su comentario, sí, trabajé en la dirección de publicaciones, fui su director de 1992 a 1994 y seguramente nos conocimos por Gustavo Herodier.

Intento ubicar su rostro y su nombre.

Saludos
GO