9 de febrero de 2010

LA DESPEDIDA DEL ANONIMATO

PALABRA DE CÍCLOPE

Fotografía cortesía de www.panfletonegro.com


Mucho de exhibicionismo hay en internet, el reafirmarse como habitante del aquí y el ahora, el existir en un cosmos visto pero impalpable, el relacionarse de una manera esterilizada con un teclado y una pantalla.

La computadora es ya un artículo de primera necesidad, acompañante de oficinas y parlamentos nocturnos, instrumento de trabajo simplificador, lo impreso empieza a sustituirse y a perderse la memoria, pero curiosamente, en la red hay alguien que nos recuerda: la amiga del prekinder, la vecina fugaz a la que vimos de reojo, los compañeros incidentales con los que no cruzábamos el saludo y los de siempre los entrañables.

Nos reencontramos con cada capítulo de nuestra historia efímera y vertiginosa ante los ojos, apenas oteamos imágenes, intuimos tiempos ganados y perdidos, reflexionamos sólo segundos porque gracias a los de ayer somos los de hoy.

Y es un gozo ególatra, un placer personal ver la película de nuestra vida en sepia con fragmentos reconstruidos y aportados por otros, hoy ya no somos anónimos, encarnamos personajes virtuales, nosotros los de ayer, hoy y probablemente mañana.

Es la lucha por permanecer en la mente, el reconocerse en lo vivido, el convenio tácito colectivo de “me acuerdo de ti mientras te acuerdes de mi” para tan sólo para esperar la muerte.

Y mientras tanto pasan días y noches gitanas y nos cobijamos en el amor de nuestras familias, los que la tenemos, e ilusos abrimos perfiles en Facebook, My Space y Hi 5 para pregonar utopías vitales y desterrar lo que nos queda de ignoto.

Entonces convertimos lo vano en cotidiano y además lo anunciamos en Twitter, jubilosos ostentamos la experiencia a costales como si eso sirviera de algo en un océano de heno y subimos nuestras fotos para que quede constancia de lo felices que somos.

Y destrozamos todos los misterios posibles y revelamos nuestros secretos y los exhibimos como trofeos porque nadie quiere ser desconocido.

Todos tenemos rostro e identidad y proclamamos la despedida del odioso anonimato, ese que es masa, todos y ninguno.

Gabriel Otero


2 comentarios:

Carmen García dijo...

Me encanta, lo siento, me emociona, pone palabras a nuestro sentir

Gabriel Otero dijo...

Carmen García:

Me alegra, muchísimas gracias por su comentario
GO