9 de julio de 2012

LOS VIEJOS NUEVOS DE SIEMPRE

PALABRA DE CÍCLOPE

 Fotografía de Yamina del Real


Desconfía de las primaveras.
Son solo el anuncio del regreso de los dinosaurios
Miguel Huezo Mixco


Regresaron campantes hablando de cambios y de institucionalizar revoluciones venideras, siguen desconociendo su imagen  resquebrajada en vidrios y reflejos, compraron cientos de miles de votos y voluntades, son la tribu jurásica invocada por el fastidio de 18 millones de electores.

Representan el autoritarismo que tanto seduce y ultraja a la nación: son la pierna enterrada de Don Antonio López de Santa Anna; son la mano en formol del General Álvaro Obregón; son los caprichos del Tlatoani Moctezuma Xocoyotzin; son las siete décadas trágicas del México moderno.

Son el pasado estrangulando al porvenir en el ahuehuete de la noche triste, son los personajes incómodos que nadie quería ver pero que ya llegaron, son la cúspide de lo abyecto, son el régimen telenovelero en el que abundan los suicidios de ocho balazos de tres calibres diferentes.

Es la corporación política especialista en manipular; es la dictadura perfecta moliendo a golpes el cuerpo sin tocar la cara; es el partido con el logo de los colores de la bandera que se anuncia en el medio tiempo, y en todas partes, para recordarnos que ahí están mientras bebemos.

Es el cacicazgo que esclaviza los campesinos; es la charola recogiendo dádivas y donativos para el México excelso de unos cuantos; es la impunidad con nombre y apellidos; es la reforma laboral en la que prevalece el criterio que pesan más dos tetas 38 D que un coeficiente intelectual de 150.

Es el imperio de los influyentes, ahora las y los peñas son de alcurnia aunque analfabetas, ahora las y los nietos surgen sin abuelos y por generación espontánea.

Es la celebración del sindicalismo clientelar con jornadas de trabajo inexistentes porque todos están de comisión bajo las órdenes del partido; es el regreso triunfal del chayote y del periodicazo y si no te gusta dale tu sobre al de al lado porque nunca faltará quien publique los milagros del sistema mexicano con errores ortográficos.         

Es el México que nos duele vuelto Nigeria, corregido y aumentado,  el país más corrupto de la tierra por el retorno de los viejos nuevos de siempre.

Y lo hecho en México está bien hecho.

Gabriel Otero

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