29 de marzo de 2009

DE HIJOS SUYOS PODERNOS LLAMAR

PALABRA DE CÍCLOPE





Vista panorámica de San Salvador


Cuando alguien está lejos de su país la distancia tiende a deformar las imágenes, se ama su geografía, se idealizan sus cielos y volcanes, se nada en sueños en sus mares y ojos de agua, se paladean sus sabores que se disipan al despertar.

Se extrañan calores familiares, colores y olores, recuerdos vívidos, momentos distantes pero no por eso menos intensos, uno se trae consigo lo que fue pero que ya no existe.

Y sin querer uno lleva al país en la piel como un sello, que sólo uno identifica porque nadie sabe de dónde somos, tal vez de una provincia del sur porque en nuestra manera de hablar nos comemos letras, tal vez de lejos o de más cerca.


Ser salvadoreño es ser de allá, o de acá, o de cualquier parte, camaleónicos nos mimetizamos por las circunstancias, vivimos de memorias y mitos, pensamos que por madrugar amanece más temprano y nos aferramos a que el sol alumbra solamente para nosotros.


Y creemos ser siempre víctimas de los otros, el destino nunca es nuestro, dependemos de las decisiones de este o aquel, y así ha sido la historia de nuestra Madre Patria, el país más pequeño del continente, el Pulgarcito de América, nuestra tierra que cabe en la cuenca del ojo y que nunca ha sido una Nación.


Ser salvadoreño es ser un eterno inconforme, nuestra sangre está en constante ebullición y reaccionamos violentos sin pensar en consecuencias, no reparamos en lastimar o exterminar al otro o los otros, total una lágrima tatuada en el rostro o una raya más en el pelaje del tigre nos da absolutamente igual.


Los salvadoreños somos distintos como los dedos de la mano, lo que no entendemos es que nos complementamos: el índice, el anular, el medio, el meñique y el pulgar, todos son útiles para formar un puño, todos son imprescindibles para acariciar o golpear.


Estamos dispersos por odios ancestrales sin percatarnos en la obligatoriedad de mirarnos en el reflejo del otro o de los otros para reconocernos en lo que somos y en lo que no ¿o tendremos que esperar lustros, décadas, siglos o milenios para ver renacer a la esperanza?


¿Estaremos condenados a llevar nuestro hogar en los pies y vagar como apátridas buscando amaneceres porque no tenemos cabida en 21 mil kilómetros cuadrados?


¿Algún día podremos exclamar orgullosos de hijos suyos podernos llamar?

Gabriel Otero
Publicado en Diario CoLatino, 24 de marzo de 2009
















AMOR

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE

Antonio Gamoneda
Oviedo, España
(1931- )


Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.





POEMA COLECTIVO DE CARALVÁ, JAVIER ALAS, DANIEL EGUIZÁBAL Y GABRIEL OTERO

DEL BAÚL DE LOS DAGUERROTIPOS



Amor que pudo que hacer que el sol naciese:
espero beber tu deseo.
Era la mar expandida en palabras
para que un huracán de palabras se desate
y en la sombra del placer se eclipsó
en el límite de tu sexo
con sus aguas siniestras misteriosas
en la casa sonora de la noche incendiada.
Vengo desde el río y voy hasta la mar
y es correcto, Dios es cómplice.
Reino de sílabas impresas:
todo ha sido un salto a la poesía.*



*Juego entre poetas: estos versos, de dos a por cabeza, los escribimos entre Javier, Daniel, Caralvá y yo, es obvio su carácter automático y su afán de divertimento.










ORACIÓN

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY

Fotografía tomada de www.motecuhzoma.de

Soy feliz
soy un niño feliz
en mi país
ese sitio adonde giran
las estrellas

nací en el ombligo de la luna
adonde el águila dorada posa
para devorar una serpiente

hace tiempo
mi madre Tonantzin Guadalupe
me estrechó en sus brazos
y me cubrió con colas de cometas

mi piel es la plegaria
que se escucha en el cielo
mi voz es el eco
de cien millones de almas
mi rostro tiene el color del barro
como la raza que habita en mi país

amo a mi tierra bendita
que no se marchita
con el vendaval

amo sus ojos de agua
sus volcanes vibrantes
su inmensa vastedad

amo a mi país
soy feliz
soy un niño feliz
en mi país. *


Gabriel Otero

*Estos versos fueron escritos para mi hijo Gabriel Otero Patiño para ser recitados en un examen público.









15 de marzo de 2009

PÉGAME PERO NO ME DEJES

PALABRA DE CÍCLOPE



Hay visiones tan repulsivas que rebasan al asco, hay vivencias tan profundas que dejan heridas inolvidables, hay dependencias tan enfermizas que rallan en la asfixia, hay actitudes vitales tan masoquistas que asustan hasta la misma muerte.

Escuchar palizas y alaridos lastimosos no es una experiencia recomendable, el dolor ajeno parece propio, un hombre furibundo y alcoholizado descarga la rabia acumulada con su mujer a patadas y a puñetazos, los niños se encierran en el closet o adonde pueden, se oyen ruidos secos y un “hoy si te mato cabrona”.

Los vecinos llaman a la policía, esta llega y la mujer a lloriqueos aclara que todo fue un malentendido, que se tropezó con la puerta, que los niños traviesos quebraron el vidrio del comedor, que sí, en efecto, el marido se tomó unos tragos, pero ustedes conocen esas cosas de hombres, ella le falló porque no le tenía la comida lista.

La mujer nunca ha interpuesto demanda alguna a pesar de que el marido le pega con la precisión de un reloj suizo, todos los sábados a la misma hora terminando el partido de fútbol.

Pero es divina la reconciliación, ella siente besar al cielo cuando él le acaricia su sexo, ella se erige en un altar cuando recibe sendas docenas de rosas rojas porque son del color del amor, ella se sabe única a luz de las velas y sólo un golpe mortífero los separará.

Y ella perdona y olvida todo, las borracheras, los malos tratos, los gritos, los insultos, los ocho hijos fuera del matrimonio, el olor a otras mujeres, menos que la deje sola en este mundo porque para eso no existe cristiana resignación.

“Pégame pero no me dejes” le dice risueña en una confesión post coito, mientras retoza en lo que ella cree es una nube, rienda suelta para el ejercicio del amor serrano, es decir, entre más te pego más te amo.

Lo que ella ni siquiera se imagina, es que un día será famosa, su inútil sacrificio conmoverá al país entero, su foto aparecerá con el rostro desfigurado en la nota roja.

Y será una cifra más de las mujeres muertas por la mano de sus maridos, aunque desde antes formaba parte de las siete de cada diez mujeres que en México son sometidas a abusos físicos, emocionales, sicológicos, económicos y sexuales.

Y esto seguirá sucediendo mientras los hombres no entendamos que las mujeres son el alma y la piel de nuestras vidas, el tesoro más preciado, las niñas de nuestros ojos, porque para ellas vivimos y morimos.


Gabriel Otero


Publicado en Diario CoLatino, martes 10 de marzo de 2009















CANTO BEDUINO

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE


Giuseppe Ungaretti
Alejandría, Egipto
(1888-1970)

Una moza se alza y canta
la sigue el viento y la encanta
y sobre el suelo la extiende
y el sueño final la prende.

Esta tierra es desolada
esta moza amancebada
este viento es fuerte
este sueño es muerte.


Traducción de Tomás Segovia





DOS POEMAS DE JUAN BAUTISTA MUSELLI

MOSAICO SILENTE

The last white rose, de Bunchandogs & Susan

CONFESIÓN
Para Nicole, nieta

Inquieto pajarillo
Que el firmamento vuelas,
Niña adorable,
Cántico de amor
Y de ternura plena,
Lucerito que brillas
En el azul de cielo.
Si con las estrellas
Del firmamento
Contar quisiera
El amor que por ti siento,
No alcanzarían todas
Para expresar de ti
Mi sentimiento;
Prefiero por eso olvidar
Con que contar
Lo que mi alma siente,
Y hecha a volar mejor
Mis lindos pensamientos
.

Para Gabriel
Con cariño y agradables recuerdos de tu persona, te dedico este poema.(como dice el refrán. De músico poeta y loco todos tenemos un poco).

Ave del universo
Sin fronteras ni caminos,
Que con tus pensamientos vuelas
Cantándole a la vida,
Gozando el don que Dios te dio,
De convertir las emociones
En poesía.
Es tu sentir poético
Referirte a la alegría, al desconsuelo,
Al triunfo o a la derrota,
En fin.. Cantarle a esta discutida vida,
Hacer tuyo el sentimiento ajeno
Y expresarlo en lengua cervantina.
Gabriel, luchador del destino,
Que emigrante de esta tierra
De recuerdos de infancia y juventud,
Dejando tus raíces
Durmiendo en tus entrañas,
Ahora que la vida te extiende
Su mano amiga
Tómala y agradécele
Goza su existencia y
Deja sobre ella
Marcada tus huellas peregrinas
Con ilusión bohemias
Y sentimientos vividos.

Juan Bautista Muselli*
El Salvador

*Don Juan Bautista Muselli, a quien le agradezco sus versos y le envío un fuerte abrazo, es el papá de mi amigo y hermano Juan Carlos Muselli, es mi amigo más antiguo. Vecino de años, en la niñez me instalaba las tardes en su casa y jugábamos fútbol en la calle teniendo la cochera como portería. Poco tiempo después conocimos a Carlos Crespín y a Carlos Romeo Meléndez. Fuimos inseparables, nos veíamos en las mañanas el Liceo Salvadoreño y por las tardes en la Avenida B y en el parque de la Toluca, viciosos de los deportes y de las aventuras extremas. Nos tirábamos al barranco en cajas de cartón hasta llegar al fondo o nos metíamos al túnel del drenaje para capturar a algún quiróptero. Alguna vez le quebramos el parabrisas a un taxi, travesura por la que la muchacha de mi casa me extorsionó durante meses, yo ingenuo le di veinticinco colones (una fortuna en aquel entonces) para evitar que mis papás se enteraran. La vida entonces era más sana y tranquila.

Gabriel Otero






OBRA COLECTIVA

DEL BAÚL DE LOS DAGUERROTIPOS

De izquierda a derecha: André Cruchaga, Gabriel Otero, César Ramírez (Caralvá) y Javier Alas

Hay fotografías de las que siempre nos acordamos por simbólicas o emblemáticas, hace un año la instantánea fue publicada por André Cruchaga y Javier Alas en sus respectivos blogs. Reproduzco los textos que escribimos en aquel entonces tomando como pretexto la amistad, el recuerdo y la obra colectiva.

"Aquellos ojos míos de 1990, y aquellas mañanas inolvidables de los sábados en el periódico. La entrega del suplemento terminado y la inmediata tertulia en una pizza cercana. André casi siempre nos acompañaba, pues más que un asiduo era miembro de número de la camaradería. Al retornar al viejo edificio dañado por el terremoto de 1986 escuchábamos el atronador mas delicioso estruendo de la maquinaria en funcionamiento, y recibíamos el primer ejemplar bien impreso, en su registro. Tres Mil, suplemento cultural. 3000. El tercer milenio a la vuelta de la esquina, y ahora uno de nosotros a la vuelta de un aeropuerto. Pero estos ojos míos de 2008 les siguen viendo a todos con la misma nitidez y gratitud".

Javier Alas

"El histórico edificio del Latino, testigo de tantas loqueras, tantos juegos, tantas risas...era divertidísimo editar el suplemento, Caralvá chiflando y los de fotomecánica contestando al unísono con mentadas de madre, el gordo operador de la Speedmaster con su camiseta con hoyos llena de grasa (perdón no recuerdo su nombre), la música de Soda Stereo o de Depeche Mode o Duran Duran arreciándonos para terminar la última página (siempre teníamos alguna sorpresita guardada bajo la manga), Javier puteando al diagramador en turno (o Luis o Víctor u Orlando) hasta que se cansaba y terminaba haciéndolo él, Valencia gritándome desde abajo que en cuanto llegara la "madera" se cerraba la edición y por lo tanto nos quedaríamos fuera, no estaban en boga las maravillosas computadoras hacíamos todo en galeras, los errores de dedo de Celmira a la orden del día, las piernas morenas de Sonia inspiradoras, de repente aparecían las visitas que eran muchísimas y algunas antagónicas: poetas, cuentistas, pensadores y diletantes pero el diario era un territorio liberado y el Tres Mil una imagen de lo que debió haber sido siempre el país porque era la praxis de la democracia publicaba cada sábado, llegaba Cruchaga con su bolsita de plástico con una botella de Chaparro Reserva Especial, y por supuesto, Denominación de Origen (era exquisito no le envidiaba nada al mejor tequila) las masas pedían que lo abriera cosa que sólo hice una vez, se oía la impresora el diario estaba por salir, en la entrada del enrejado que cercaba la maquinota ponían una mesa, el Rana empezaba a repartir los diarios recién impresos, la tinta se pegaba en los dedos, los canillitas formados listos para esparcir la historia....eso evidentemente es inolvidable....luego la boom y sus nuditos con ajo, la pizza era lo de menos, jarras después, partíamos satisfechos a planear la siguiente semana...."



Gabriel Otero


"Gabriel, Javier y André, fragmentos de obras colectivas. Ahora se les debe tratar de "usted". Pero en fin, la memoria pesa y agradece haberles encontrado por la poesía, en la definitiva respuesta a tanta violencia de aquellos años. El 3000 era el camino, el poeta supremo de los cielos debió saludarles en cada palabra, ahora damos fe de ello. Así solo les queda trabajar palabra por palabra, como aquél mítico taller literario llamado: Abrapalabra."

Caralvá