15 de septiembre de 2009

¿CÓMO LE GUSTARÍA MORIR?

PALABRA DE CÍCLOPE



Ilustración de www.infoagua.org

Uno nunca sabe cuándo, cómo y dónde morirá, aunque se tenga la certidumbre que en cualquier momento pueda suceder. Es tan frágil el trazo divisorio entre la vida y la muerte que sus límites se diluyen y a veces aseguramos que la defunción es parte de la existencia misma, el fin último por el que nacemos.

Morimos desde que somos concebidos, el crecimiento toma forma de curva o de parábola, los extremos del inicio y del final están alejados pero a un mismo nivel, esto en el entendido de que el transcurso de nuestra vida no tenga sobresaltos, accidentes o circunstancias que corten prematuramente su proceso natural y la terminen de tajo.

Sabemos cuándo, cómo y dónde nacimos por ser parte de la vida de alguien mas, nuestros padres, quienes al unirse voluntaria o incidentalmente nos generaron dentro de su ciclo vital prolongándose en nosotros.

Conocemos dos formas exactas de nacer, una el parto natural y otra mediante cirugía o cesárea, las demás son variables derivadas de la ciencia, aunque ni siquiera imaginamos los cientos, o acaso miles, formas de morir.

¿Cómo le gustaría morir? indudablemente sin dolor, de viejo, dormido para no despertar nunca mas, en la inconciencia de un sueño profundo, sintiéndose eterno y parte de todo. O a lo mejor, usted es adicto a la adrenalina y a los temblores de la piel y morir emocionado es su elección.

Hay tantas causas para la muerte y contados, pero, inmensos los motivos para la vida, esta es un prodigio y es tan valiosa que muchos la utilizan como moneda de cambio sustrayéndole todo su brillo y su luz.

Nadie tiene la potestad de quitarnos nuestra vida, ni el asesino, ni el secuestrador, ni el asaltante, ni los militares, ni los policías, ni las leyes, ni los gobiernos, ni los países, ni las divinidades del verbo.

Los juristas de todas las épocas han aplicado la Ley del Talión, o por lo menos la han modernizado, en un intento para castigar el que mata a otro, institucionalizando la venganza como forma de justicia.

¿Una vida podrá sustituir a otra? el asunto es motivo de debates interminables, de discusiones estériles, de nudos gordianos que nada ni nadie podrán desatar.

Lo trascendente es la revalorización de la vida a pesar de su cercanía con la muerte, dos caras del centavo que llevamos en el bolsillo, la contemplación de la calavera que siempre nos pela los dientes o renacer de tan sólo ver el amanecer.

Gabriel Otero

2 comentarios:

Ka-tica dijo...

Hola Gabriel, me encantó... alog a mi no me termina de encajar, ¿porque dos personas si pueden decidir cuando darnos la vida? y es visto hermoso!!! pero no tenemos el derecho de quitarla?
ahi ya le estamos dando mas prioridad a lo que conocemos q a lo que no!! (todo esto visto con ojos ajenos a la moral por supuesto!)
pero el tema de la muerte da para mucho... por ejemplo el deseo a seguir vivo, o el tanatos, la conviccion conciente de morir!!!!
¿se puede juzgar como suicidio a quien decide morir porque sencillamente no tiene fuerzas para luchar mas contra una enfermedad?
Quien sabe!!!!
pero este tema para poder analizarlo hay q sacar la moral y la religion... sino pegamos con un muro de postulados.
=)

Gabriel Otero dijo...

Ka-tica:

Un gusto tenerte por acá, no quise ahondar en el tema de la eutanasia ni del suicida, ¿qué pasará por la mente de alguien así? y sí tienes razón desconocemos la muerte....
Saludos
GO