26 de abril de 2009

EL CARBONERO

PALABRA DE CÍCLOPE

“El Carbonero” canción considerada por muchos salvadoreños como el segundo himno nacional, fue creación de don Pancho Lara, nacido en 1900 en la hacienda La Presa en Santa Ana, poeta y músico al que se le atribuyen alrededor de 400 composiciones, muchas infantiles y las mas famosas de perfil folclórico y popular.

La canción, escrita en 1934, es digna del análisis hermenéutico. El nacimiento de “El Carbonero” coincide en su plano temporal-histórico con la dictadura del Gral. Maximiliano Hernández Martínez, célebre por haber cometido el etnocidio de más de 25 mil indígenas en enero de 1932 y cuyo gobierno, iluminado por la adaptación caricaturesca de la teosofía, continuó hasta 1944.


¿Pero qué dice la letra de El Carbonero?, en síntesis trata de un personaje de orígenes humildes que baja de las cumbres cargando carbón de madera que venderá en las calles de pueblos y el mercado. Y mientras desciende viene “enredando horizontes y cruzando vallados adonde gime el torogoz”, mítica ave, adoptada como nacional desde 1999.

La historia y la letra son sencillas, pero están preñadas de un enorme simbolismo, lo que nos lleva a varias interpretaciones: la primera, se refiere al extinto oficio de carbonero heredado de la época de la colonia, en otros lugares como España, México y Argentina el trabajo de carbonero era extenuante pero bien remunerado. Antiguas coplas populares españolas describen su deambular por las calles: “Carbón de encina, cisco de roble la confianza no está en los hombres. No está en los hombres, ni en las mujeres, que está en el tronco de los laureles”.

La segunda, el carbonero pregona orgulloso de que su “carboncito negro vierte lumbre de amor y es de nacascol, chaperno y copinol”, está relacionada al comercio de un recurso natural: el uso indiscriminado de la leña como método de cocción y la generación artesanal de carbón vegetal, costumbre alentada por la pobreza, que prevalece en el 92 % de hogares rurales y que ha sido una de las causas para que El Salvador sea el país mas deforestado de Centro América.

La tercera, el cuestionado estribillo “sí, mi señor” que denota la sumisión del campesino-carbonero ante un sistema de producción impuesto por el corvo y el fusil, El Salvador de 1931 a 1979 estuvo gobernado por militares y su economía se basaba en el monocultivo del café. Pero, ¿de qué otra forma se expresaría alguien sometido a las tiendas de raya y a condiciones de vida o de muerte cercanas a la esclavitud?.

La cuarta, la exaltación de lo bucólico como uno de los hilos rítmicos y conductores de la letra, la contemplación del paisaje alentando el espíritu del solitario trajinar del carbonero.

Impresiona la capacidad lírica y el poder de concreción de don Pancho Lara, quien murió el 12 de mayo de 1989 y que fue declarado Hijo Meritísimo de El Salvador un mes después.

“El Carbonero” es un legado que no debe desdeñarse, a pesar de la espantosa paráfrasis perpetrada por un partido político en ciernes, un crimen de lesa cultura, cuando los odios escupían sangre y la guerra civil iniciaba.

Gabriel Otero
Publicado en Diario CoLatino, 14 de abril de 2009 http://www.diariocolatino.com/es/20090414/articulos/65702/

y en Blogotepeque http://www.blogotepeque.com/2009/04/el-carbonero.html












2 comentarios:

Ka-tica dijo...

bueno Gabriel, esto ha pasado en muchos pueblos, las canciones de esa epoca eran la forma de pegar un grito al cielo...
de externar sentimientos imposibles por otros medios!
poeasia de verdades incomodas!
que con los anios van perdiendo su egregor y hasta su significado, al ser mal utilizadas por cientos de farsantes!
=) q lindo que la recuperes de esta forma!!!
aca en Costa Rica hay varias canciones con esta connotacion...y tratamos igual de mantenerlas vivas!

Gabriel Otero dijo...

Ka-tica:

Tu país es un ejemplo a seguir, aunque yo no viva en El Salvador creo que estamos en una coyuntura única para refundar la nación.

Gracias por tu comentario.
GO