29 de julio de 2008

ACAPULCO

VITRAL



A la memoria de la tía Aída
y por supuesto para el primo Luis



Ayer

Dos de la tarde en Acapulco, la casa se llenaba a olor de pay de manzana mezclado con el salitre de la brisa, el calor sofocaba y cualquier sombra era bendita, la tía Aída, menuda y pequeña, levitaba vaporosa con las manos llenas de harina, en unos minutos vendrían del restaurante Red Beard por la producción diaria de pays.





Era una tarde como todas las de verano, de las muchas que viví en la bahía, el primo Luis, mi mentor en los vericuetos de la costa, se apresuraba a enfriar los pays porque habían visto buenas olas en Playa Hornos y surfear era el acto reflejo obligado. En las mañanas íbamos a Playa El Revolcadero, nunca me atreví a surfear, pero sí lo acompañaba a nado para alcanzar el oleaje.

Como aprendiz de costeño, le aguantaba el ritmo al primo nadando hasta las boyas, era en lo único, me insolé en un par de ocasiones, el agua de mar me tapó los oídos otras tantas, me bañaba en repelente para los mosquitos y jamás pude estampar un paso con la planta descalza en la acera o el pavimento, pericia habitual de los lugareños, que ni se inmutaban al sentir carbones encendidos en los pies.

Mi madre se mecía en la hamaca, a carcajada limpia repetía el “aplácate Luis” de la tía, debíamos irnos el primo y yo para aprovechar las olas caprichosas. Caminábamos por la costera, pasábamos a un costado de los jacales favoritos de los chilangos, el Parque Papagayo estaba aún en construcción y sus albercas sin agua servían para practicar los inicios de lo que sería el skateboard guerrerense.

Surfear siempre fue un deporte extremo, el primo era hábil en estos menesteres, comentaba que alguna vez pateó la nariz de un tiburón, elástico se levantaba en la tabla toreando las crestas, las olas eran pequeñas no rebasaban el metro y medio, desganadas estallaban y se retiraban en la corriente para volver con menos fuerza.



Hora de partir, el tiempo va acorde a la intensidad de los instantes, tal vez habrían mejores augurios para la próxima, el cielo era ya crepuscular.

Regresábamos a casa para prepararnos al ritual nocturno, el altar era playa Condesa o uno de los miradores de la Quebrada, los concurrentes: costeños de piel curtida por el bronce, costeñitas precoces ligeras de ropa y el primo urbano, chilango por adopción, proveniente de un país tristemente reconocido por su guerra civil.

La música disco, natural depredadora del oído, fiel a su esencia detestable, era transmitida en Stereo Rey en su disco night y ellas se contorneaban con el calor en la sangre, con suerte y un poco de alquimia tendríamos compañía de ahí en adelante.

Rolaba la cerveza a cantidades industriales, la altura del mar impedía que se subiera más allá de la cabeza y las nubes, de súbito surgían espectrales cuatro patrullas de la judicial estatal, el comandante del operativo se bajaba de una de ellas, pistola en mano gritaba conciliador “que no había pedo” que siguiéramos que no apagaran la música que nada más se bebían una chela y que se irían.

El daño estaba hecho, todos petrificados intentábamos ser invisibles, en el cielo brotaban los primeros rayos de sol.

Hoy

Dos de la tarde y llegamos a Acapulco, mi hijo emocionado separa el azul del cielo del mar horizontal, caminamos a casa de la difunta tía Aída que hoy es el Hotel Brisa, de catorce habitaciones, llamado así en honor de la primogénita de Luis.





El primo no me reconoce por la barba de náufrago, sus ojos se extravían recordando hasta que le digo “aplácate Luis”, revulsivo necesario de la memoria causante del abrazo prolongado de familiares que no se han visto en años.

Vendrían las presentaciones de rigor, su esposa Loly, sus hijos Brisa, Pepe y Aída, mi niño Gabriel, al que sus primos se llevan a jugar de inmediato. El lenguaje de la niñez es envidiable, no hay idioma que supere a lo lúdico como forma de comunicación, las cosas son simples y directas con un sólo significado.

Durante horas platico con el primo, partirían de viaje familiar a Oaxaca, me cuenta su desagrado por Acapulco Diamante, sector nuevo y costoso lleno de edificios de departamentos y tiempos compartidos que asemejan colmenas o nichos en un camposanto.

Tiene razón, el Acapulco de antaño llegaba hasta Playa El Revolcadero frente al Hotel Princess, el puerto ha crecido por su población flotante, los chilangos acomodados añorantes de un trocito de brisa y vista marina, aprovechando la relativa cercanía con el Distrito Federal, adquirieron departamentos de más de 100 metros cuadrados cotizados en dólares a precios ofensivos.

No hay que ser anticuado para pensar que la tierra debe estar en el suelo o cuando menos evitar la falacia que cuanto más alto se compra más cerca se está de Dios.

Nuestro arribo coincidió con el jueves pozolero, platillo cuya denominación de origen se disputan Guerrero y Michoacán. Loly, excelente anfitriona, nos invita a comer al restaurante del chef Reinhart, alemán nigromante que experimenta con especias y recetas antiguas, su versatilidad abarca la gama de remedios caseros para ahuyentar mosquitos así como erradicar los tufos del cuerpo.

El pozole, cocido a leña y en olla de barro, sabía a maíz milenario, no soy afecto a los guisos caldosos prefiero la mezcla de chocolate y chiles del mole o el sabor agridulce de la cochinita pibil, pero se debe reconocer la autenticidad culinaria cuando la hay.


Regresamos al hotel, instalados en la que sería nuestra casa en los siguientes días mi hijo y yo continuaríamos la aventura. Este viaje significa el encuentro pospuesto entre ambos, el reconocimiento de la sangre buscando sus raíces, porque de esta vertiente del río de la vida germinó el abuelo Ignacio quien terminaría sus tiempos en el desierto de Nuevo León.

A estas horas una remota caricia del aire aparece en la sonrisa del crepúsculo.

Mañana

Dos de la tarde en Acapulco, Gabriel hijo llegará a visitar sus primos, después de un largo forcejeo verbal entre su despreocupado padre y su ansiosa madre.

Es un muchacho sano, coleccionista de excelencias, que pretende aprender vela con su primo Pepe, campeón estatal de ese deporte y candidato a competir la olimpiada del 2020.

Mañana será un mundo distinto, aún más despiadado, sus padres cansados siempre beligerantes pugnarán porque al muchacho se le otorgue lo que merece es decir todo lo que hay y lo que vendrá. El conocimiento será de él para transgredirlo, desecharlo o superarlo.

El mar será más peligroso, Gabriel hijo escribirá su propia historia en el oleaje, sonreirá cuando recuerde aquel viaje en el verano del 2008, “mi padre estaba loco” es lo que ciertamente pensará.


Gabriel Otero, Julio de 2008



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ACAPULCO

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY



ACAPULCO

1
Cadencia estelar
de lunas envueltas

aquí nacen
los huracanes
los mitos

las tardes estivales
de insolente
insolación

2
Las luces de la bahía
susurros

el barco
leva anclas

la nao de China
avanza a horcajadas.

Gabriel Otero

Del poemario Cronogramas, publicado en la Revista Remolinos, Perú, 2007











24 de julio de 2008

H.P. LOVECRAFT

VITRAL

Locomoción capilar, Remedios Varo

El primer libro de Lovecraft que leí fue la recopilación de Los mitos de Cthulhu, un compendio de relatos de horror publicados en tres tomos por la extinta editorial Bruguera. Esa lectura significó el traspasar el umbral hacia otra dimensión en donde descubrí dioses arcanos amorfos o demonios que reinaron en la tierra millones de años atrás y que construyeron ciudades oníricas y distantes que ahora se esconden en la oscuridad y moran más allá de las estrellas, pero algún día esas deidades primigenias regresarán invocadas por seres malignos y perversos.

Ese primer acercamiento a la obra de Lovecraft fue el aperitivo para iniciar un largo peregrinaje en la búsqueda de su narrativa. Así descubrí El horror de Dunwich, En las montañas de la locura, El color que cayó del cielo, La sombra sobre Innsmouth, El caso de Charles Dexter Ward, En la cripta y Dagón, entre otros.

Gracias a Howard Phillips Lovecraft, nacido en 1890 en Providence, Rhode Island, pude develar de Vermys Misteris o los misterios del gusano, esos andares silenciosos y cadentes de los seres devoradores de las podredumbres de la carne cuando el alma se ha marchado a los confines del vacío o la esperanza.

Según los eruditos, Lovecraft retomó elementos de la mitología sumeria para su cosmogonía personal dándoles matices insospechados y espantosamente verosímiles. Yog Shothot, Ithaca y Nyarlathotep, dioses oscuros y primordiales, son hoy objeto de culto de sectas sórdidas y escurridizas.

Muchos de sus relatos se desarrollan en la región conocida como Nueva Inglaterra que comprende cinco estados del Noreste de Estados Unidos: Massachussets, Connecticut, Rhode Island, Vermont y Maine. Sus locaciones favoritas eran las ciudades de Arkham y Dunwich que corresponden geográficamente a Salem y a Hamden, sitios ricos en tradiciones celtas heredadas de los primeros colonizadores ingleses.

Sus personajes son seres solitarios y cultos que buscan traspasar las fronteras de lo desconocido y cuando lo logran mueren de formas terribles y los que sobreviven son perseguidos por las sombras y padecen de locuras y delirios.
Lovecraft murió en 1940, su obra fue traducida al español treinta años más tarde, fue tal la fuerza de su palabra que Jorge Luis Borges, el célebre escritor argentino, le dedicó un relato póstumo.

Es necesario leer la obra de H.P. Lovecraft sin temer al caos reptante que nos acecha.

Gabriel Otero

Publicado en el periódico Siete Días, 16 de octubre de 2000, Cuernavaca, Morelos.


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Santa Tecla, 1993

DEL BAÚL DE LOS DAGUERROTIPOS

De izquierda a derecha: Rolando Elías, Gabriel Otero y el pintor Polanco

Rolando Elías, poeta exquisito que fue miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua. Nos habíamos hecho grandes amigos a raíz de la polémica de la rosa, enfrentamiento de versos en los que él exaltaba la rosa como símbolo poético y yo, joven e irreverente, la desfloraba usando sus pétalos como letrina. En el combate poético también intervinieron David Escobar Galindo y André Cruchaga. En la foto aparece el pintor Polanco que preparaba su exposición para la Galería 1 2 3, estábamos en su estudio en Santa Tecla, era una tarde calurosa del estío propicia para refrescarse con horchata.

Sirvan estas líneas para recordar al amigo Rolando, un simbólico homenaje al hacedor de sonetos tan buenos como el pan y tan llenos de vida como el sol.

PIEDRA DE SOL

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE



Octavio Paz
Ciudad de México, México
(1914-1998)

PIEDRA DE SOL (FRAGMENTOS)

un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:

un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana todas las noches profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el descubrimiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrada por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,....

17 de julio de 2008

AMIGOS TODOS




Quería publicar un artículo sobre H.P. Lovecraft en este Caleidoscopio que es de ustedes y es mio, no me da tiempo, en tres horas saldré a veranear a la costa mexicana, nos vemos en una semana.

16 de julio de 2008

EL MALIBÚ, 1992

DEL BAÚL DE LOS DAGUERROTIPOS



De izquierda a derecha: Gabriel Otero, Jorge y Horacio Castellanos Moya


El Malibú: Antro rockero de viernes ó sábado, recoveco único para grupos de jóvenes o solitarios ruidosos que no tenían más opción que escuchar covers, el rock nacional, como siempre sin inspiración y por los suelos. El amigo Horacio, usualmente polémico, cataba la cerveza salvadoreña con sus dotes de erudito, eran los tiempos del gran masturbador asqueandose del lupulo. En el Malibú no nos quedaba de otra más que la de beber cerveza, no vendían whisky, tristísima circunstancia que siempre nos exiliaba a La Luna. El amigo Jorge, nadador sempiterno, conocedor de todo tugurio, sabio oyente de las loqueras de Horacio y mías. Eran tiempos de descubrimientos y esperanzas.


POEMA DE AMOR

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE


Roque Dalton
San Salvador, El Salvador
(1935-1975)



Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como "silver roll" y no como "gold roll"),
los que repararon la flota del Pacifico en las bases de California,
los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
("me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño"),
las que llenaron los bares y burdeles
de todos los puertos y capitales de la zona
("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la pagina roja,
los que nunca sabe nadie de donde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo o de las picadas del escorpión a la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraron borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacifico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco mas de suerte,
los eternos indocumentados, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes mas tristes del mundo,
mis compatriotas,
mis hermanos.

RECUERDO

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY


Madonna, Edvard Munch

Yo palpaba tu cuerpo como palpar el agua.
Me hundía en ti como en el mar un náufrago.

Yo vivía en el ámbito de tu respiración.
Aleteaban los cuerpos como pájaros ciegos.
Tú andabas en el aire con sigilo de brisa.


Rolando Elías
Mejicanos, El Salvador
1940-1999

13 de julio de 2008

ZACATECOLUCA, 1991

DEL BAÚL DE LOS DAGUERROTIPOS

De izquierda a derecha: Martha Sosa Molina, Gabriel Otero, Willfredo Peña y Javier Alas (abajo)

Invitados por el poeta Roberto Monterrosa, Director de la Casa de la Cultura de Zacatecoluca, días antes de aquel eclipse que descontroló a los pájaros y a los locos, asistimos Willfredo Peña, Javier Alas y yo a un recital colectivo, memorable por la recepción del público y la calidez de los poetas locales y por el pánico escénico padecido por el que esto escribe.
Javier Alas desde entonces le debía al mar su cadáver y Will Peña estaba por jurarle a Hipócrates su fidelidad, yo sólo deseaba escabullirme, declararme enfermo, huir sonámbulo por las calles y correr de esos ojos que escuchan.
Y desgraciadamente no pude, el miedo me ancló a las madreselvas, leí acarrerado unos cuantos versos estampando mis nervios en el calor.

CIUDAD SIN SUEÑO (NOCTURNO DEL BROOKLYN BRIDGE)

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE

Federico García Lorca
Granada, España
(1898-1936)

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención deí puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

CRÓNICA SALVADOREÑA

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY

Volcán de Izalco, Fotografía de Griselda Patiño

Nosotros aquí, en El Salvador,
Hemos perdido el aire
Y a punto de estallar estamos.

Sucede que en un pedazo de tierra
Vivimos hasta mil.
!Es fabuloso!
Este panal sin miel, es fabuloso…
Hay que vivirlo para saber que es cierto.
Para saber su historia
Hay que sacarle sangre a un gusano.
Hay que llorar al pie de una ecuestre figura.
Ignorar tanto texto vacío
Escrito con mentiras y tinta y con las patas.

Aquí, en El Salvador, hay que decir las cosas
A corazón partido y con cojones.
Tantos han extraviado la palabra
Que a muchos nos rompe la nostalgia.

Aquí, en El Salvador, siempre estamos peleando
Entre vecinos.
Y del prójimo hablamos,
Por detrás,
Cuando ha dado la vuelta.
Algo nos pasa siempre, algo romántico, dulce,
Cosa que la dejamos para el sueno…
Es una mierda, este San Salvador, pero divino.
Aquí, !hasta las piedras hablan, sufren, y se tiran abrazos!
Aquí, en El Salvador, la cosa es para tanto,
Que tenemos que hacer las pequeñeces,
Rodearlas de clamor
Y esperar el vacío.

Para que el mundo sepa donde estamos situados,
A dónde fuimos capaces de llegar,
Se tiene que morir podrido en pisto,

Pero no vales nada; aunque hayas sido presidente,
O ministro o diputado, no vales nada.

Pero no vales nada, también, si vales mucho.
!Si vales de verdad!
(No me deja mentir Chico Gaviria.)
Jodida esta la cosa.
Pero ahí vamos, con ganas de ser grandes.
Diciendo que somos lo mejor, el paraíso.
!Qué, carajo! Somos un espejito reflejando lo de los otros.
Nada nos pertenece de verdad.
Todo es prestado, !hasta la muerte!

Así es que tenemos que sufrir hallándonos.
Saber nuestra verdad, luego decirla.
Propagarla en ojos o palabras o sonidos, pero decirla.
Solo así nos tendrán que existimos…

El Salvador me duele.
Tanto me duele, que lo quiero tanto.
Y deseo vivirlo más, darle vuelta,
Transformarlo de veras, !porque sí!
Porque se debe transformar.
Como está
Ya no sirve… No ha servido jamas… !Perdon!,
Ha servido para algo: Es doloroso.

Aquí en El Salvador, en esta semillita,
Tenemos que llorar
Para que brote el canto, para que salga pleno,
Para que sirva de algo.

Aqui, en El Salvador, tenemos que sacar a relucir
Lo cierto
O seguimos perdidos…
A El Salvador, !Por Dios!, yo no niego.
!Pese al padrastro que es!
No podria negarlo. El me tiene y lo tengo.
Cuanta vida me gasto, es por el.
!Por su forma tan rara de ser en este mundo!...

José Roberto Cea
Izalco, El Salvador
1939-

11 de julio de 2008

NOCTURNO EN QUE NADA SE OYE

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE



XAVIER VILLAURRUTIA
Ciudad de México, México
(1903-1951)
Fotografía del archivo del Centro Nacional
de Información y Promoción de la Literatura

NOCTURNO EN QUE NADA SE OYE

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

EL CRISTO DE LOS PARQUES

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY


Gólgota, Edvard Munch

EL CRISTO DE LOS PARQUES

Yo he visto a Cristo
sentado en el espaldar de los sofás
de los parques de barrio
Lo he visto con el rostro entre las manos
rodeado por la humareda de los buses
mirando pensativo a los pordioseros
de la acera de enfrente
a los limpiabotas
de la esquina del mercado San Jacinto
a las vendedoras ambulantes
al desempleado disimulando su hambre
bajo la sombra de los árboles ralos
a la prostituta adolescente
que merodea por los arriates
con ropa desteñida del mercado de pulgas
al retrasado mental
que derrama sus estrellas malolientes
sobre su barbilla
a los alcohólicos y huelepegas andrajosos
con sus ojos rojos como semáforos abandonados
Yo lo he visto
y he tenido vergüenza de pasar de largo
en mi camino hacia el templo
y no sabiendo qué hacer
me he sentado a sus pies a llorar

(De El Cristo de las calles, 2005)

Julio Iraheta Santos
San Salvador, El Salvador
1939-

10 de julio de 2008

NI IDEA

VITRAL

Laberinto, Leonora Carrington

Escribir cansa” decía Jorge Ibargûengoitia, el escritor guanajuatense muerto en un accidente aéreo en Colombia en 1983. Tenía razón, en ocasiones el oficio creativo se convierte en un pesado yugo para los que tenemos la perniciosa maña de descifrar los designios del lenguaje, sobretodo cuando se mantiene un espacio periodístico en el que a veces se sacrifica la calidad por la inmediatez.

Ibargûengoitia durante muchos años fue considerado un escritor “menor” y fue hasta su muerte cuando la crítica se desbocó en elogios y homenajes para recordar al narrador, articulista y dramaturgo cuyos temas, literarios y periodísticos, resultaban ofensivamente sinceros y simples.

En alguno de sus artículos comentó que a veces no tenía ni la voluntad, ni la concentración, ni el tema, y en síntesis, ni idea de lo que iba a escribir al día siguiente. ¿El horror a la página en blanco?, no, la sinceridad absoluta del que se sabe dueño de la técnica empujando al talento, el escritor sin atavismos, el dios pequeño sin poses de iluminado.

Ibagûengoitia perteneció a la plana de colaboradores del Excélsior de Julio Scherer García, periódico que hizo escuela en una época en la que predominaban la autocensura y el soborno a gran escala.

En la última década del pasado milenio, la editorial Vuelta en un alarde de democracia intelectual, pocas veces visto, recopiló la obra periodística de Ibargûengoitia y los editó en dos volúmenes poseedores de un magnetismo subyugador.

Sin embargo su obra es vasta: Los relámpagos de agosto, Los pasos de López, Dos crímenes, Las muertas, Maten al león, Estas ruinas que ves, La Ley de Herodes, Viajes a la América ignota y El atentado son algunos de sus libros más conocidos.

Con Los relámpagos de agosto, su primera novela exitosa, ganó el premio Casa de las Américas lo que le brindó las posibilidades de internacionalizarse.

De Las muertas, Dos crímenes y Maten al león se realizaron filmes, unos logrados y otros relegados al olvido. Jorge Ibargûengoitia ha sido rescatado definitivamente para fortuna de nosotros sus lectores, como diría la sabiduría popular mexicana “le hizo justicia la revolución”.

Antes de escribir esta columna yo padecía el típico surmenage citadino y no tenía ni idea de lo que escribiría, pero recordé las sabias palabras de Ibargûengoitia “escribir cansa” yo le agregaría que también aturde y a veces, muy pocas, aflige.

Gabriel Otero


Publicado en el periódico Siete Días, 27 de noviembre de 2000, Cuernavaca, Morelos.

8 de julio de 2008

LA FUNCIÓN DE LAS TRES 45

PALABRA DE CÍCLOPE


Pubertad, Edvard Munch


Para la promoción de 1983 del Liceo Salvadoreño

¿Se acuerda? se bajaba del carro una cuadra antes del cine para ahorrarse la balconeada de que sus compañeros lo vieran cuando su mamá lo iba a dejar, sólo a un nerd se le hubiera ocurrido, y más aún cuando ella le entregaba un billete de 25 colones y le encargaba advertidora que se portara bien.

La oscuridad del cine lo liberaba fuera el Paseo el Uraya, el Caribe el Deluxe el Vieytez o el Colonial. La película no importaba, daba igual ver a Diana Ross en el papel de Dorothy y a Michael Jackson de Espantapájaros en la versión disco de The Wizard of Oz, o a John Travolta como Danny Suko y a Olivia Newton John como Sandy en Grease, malísimas ambas, el chiste era gritar o burlarse de otros porque a eso iban usted y los demás, gallitos de séptimo, octavo o noveno grado, asustados y anhelantes que las niñas les fueran hablar.

Era la función del sábado de las tres cuarenta y cinco de la tarde, nada recomendable para vejetes de más de 16 años, abriéndose el telón comenzaban las cacofonías del estómago, improperios corporales, olores acres, el ambiente enrarecido porque algún gracioso lograba expandir el gas ruso por los confines de la sala.

Guerras de vasos de cartón, estallidos de petardos simulados, colillas encendidas aterrizando en cualquier cabeza, carcajadas y aullidos porque el cuche, el caballo o el ceviche pasaban, sobrenombres adecuados por obvios símiles anatómicos, y pobre de aquel que se levantara al baño a mitad de la función, siempre habría algún ingenioso descubridor de esa reveladora debilidad: “no te la jalés mucho negro que te van a crecer pelos en donde ya sabés”.

La fuerza estaba en el grupo, seminiños y seminiñas impetuosos en los albores de su pubertad, pequeños emperadores in crescendo respondones porque lo que no hacían en su casa o el colegio lo descargaban por acá.

¿Se acuerda? terminaba la función y rápido todos se despedían para ponerse los grilletes y volverse a civilizar y convertirse en hijos modelo y subirse al carro de sus mamás.

¿Se acuerda? el lunes comentaría con sus compañeros, en el plantel querido jardín de la infancia, las incidencias del cine para esperar ansioso la función de las tres cuarenta y cinco del siguiente sábado.

Gabriel Otero

6 de julio de 2008

NIÑOS

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY


Costa Rica, Javier Alas
De Navegaciones, exponiéndose actualmente
en la Galería 1 2 3, San Salvador, El Salvador


NIÑOS

Abrieron un hoyo al mar
y afligidos
esperaron la noche
para taparlo con estrellas.


Otoniel Guevara
Hacienda Chanmico, El Salvador
1967-

5 de julio de 2008

2 A.M ES LA HORA DEL OFICIO NOCTURNO

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE



Ernesto Cardenal
Granada, Nicaragua
1925-


2 AM. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia
en penumbra parece que está llena de demonios.
Esta es la hora de las tinieblas y de las fiestas.
La hora de mis parrandas. Y regresa mi pasado.
«Y mi pecado está siempre delante de mí.»

Y mientras recitamos los salmos, mis recuerdos
interfieren el rezo como radios y como roconolas.
Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas
solas en hoteles, bailes, viajes, besos, bares.
Y surgen rostros olvidados. Cosas siniestras.
Somoza asesinado sale de su mausoleo. (Con
Sehón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán.)
Las luces del «Copacabana» rielando en el agua negra
del malecón, que mana de las cloacas de Managua.
Conversaciones absurdas de noches de borrachera
que se repiten y se repiten como un disco rayado.
y los gritos de las ruletas, y las roconolas.
«Y mi pecado está siempre delante de mí.»



Es la hora en que brillan las luces de los burdeles
y las cantinas. La casa de Caifás está llena de gente.
Las luces del palacio de Somoza están prendidas.
Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra
y los técnicos en torturas bajan a las prisiones.
La hora de los policías secretos y de los espías,
cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas
y se ocultan los cadáveres. Un bulto cae al agua.
Es la hora en que los moribundos entran en agonía.
La hora del sudor en el huerto, y de las tentaciones.
Afuera los primeros pájaros cantan tristes,
llamando al sol. Es la hora de las tinieblas.
Y la iglesia está helada, como llena de demonios,
mientras seguimos en la noche recitando los salmos.

3 de julio de 2008

U2 Y EL HIJÍN

VITRAL


En 1997, cuando U2 vino a México la mayoría de sus seguidores tuvimos la desgracia de perdernos su concierto debido a que los boletos se esfumaron como los panes en las bodas de Caanan. En menos de una hora las taquillas telefónicas de Ticket Master colapsaron, los costos de acceso a los lugares preferentes equivalían a la cifra ganada por cualquier obrero sudando la gota gorda en dos meses de trabajo.

U2 promovía su álbum Pop en la gira Pop Mart, la novedad tecnológica eran unas pantallas gigantescas para que los que estuvieran en las graderías cercanas al cielo de cualquier estadio del mundo pudiesen escrutar a sus anchas los rostros de Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr.

La gira había iniciado meses antes en el paraíso desértico de Las Vegas, por lo que el grupo fue cuestionado severamente, y en particular a su vocalista Bono, quien parecía haber olvidado su papel de paladín de las causas solidarias. Por eso, parecía contradictorio que un world tour de U2 comenzara en una ciudad fundada por algunas de las preciadas joyas de la mafia italiana.


Había una expectación absoluta para la presentación de U2, aparecieron en las tiendas nuevas ediciones de los álbumes Boy, October, War, Under a Red Blood Sky, Wide Awake In America, The Unforgettable Fire, The Joshua Tree, Rattle And Hum, Actung Baby y Zooropa. La televisión por cable, mediante un contrato millonario, transmitiría en vivo el concierto en pago por evento.

El grupo prometía una experiencia inolvidable en el Autodromo y así fue, hubo los incidentes normales de histeria y pasones colectivos, nada más y nada menos.

Tres años más tarde los menudos mortales nos enteramos que Ernesto Zedillo Junior, durante el mentado concierto había intentado traspasar una zona restringida. El cuerpo de seguridad de U2 lo impidió, pero el hijín haciendo valer su condición de vástago imperial lo intentó de nuevo causando la trifulca entre su escolta y los guardianes del grupo.

El saldo fue fatídico: el jefe de seguridad de U2 lisiado de por vida e impedido para desempeñar su labor y miles de fanáticos frustrados por el obvio temor de la banda de regresar a un país adonde la impunidad de los políticos es absoluta.

Lo llamativo del asunto es que Bono no haya difundido el incidente en ese momento, ¿amenazas, intimidaciones o una cálida invitación a guardar silencio?, lo normal es que hasta hoy contemple la posibilidad de demandar al ex mandatario por las travesuras juveniles de su hijín, quien desde hace un mes también se ha convertido en un menudo mortal.

Gabriel Otero

Publicado en el periódico Siete Días, 8 de enero de 2001, Cuernavaca, Morelos.

AMANECE

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY

Mar de Laptev, Javier Alas
De Navegaciones, exponiéndose actualmente
en la Galería 1 2 3, San Salvador, El Salvador

Azotado por la patria y el oleaje mortal,
por las eléctricas lameduras del frío asediado,
froto mi sangre como un animal
bufando a la intemperie,
cuento un minuto de la década
acribillado por el vértigo.
Palpo las cicatrices de los niños,
su corazón sólo al amparo de la crueldad.
Busco los ojos de los que amé,
alguna huella
humeante de sus pasos.
Y con los ojos levemente heridos de rocío
me pregunto cómo
sobrevivió
la vida.


(Del poemario Quimeras, 2004)

Javier Alas
Quezaltepeque, El Salvador
1964-