29 de octubre de 2008

CALIDAD DE VIDA

PALABRA DE CÍCLOPE

Pony Tail Falls, Fotografía de Carlos Crespín

Uno de los clisés en boga más aturdidores es la mentada “calidad de vida”, condensación de conceptos nacidos muertos en boca de políticos, palabras esperanzadoras como buenos deseos en un epitafio.

Los empresarios no se quedan atrás, la utilidad nunca se sacrifica por la calidad y menos para darle vida a sus empleados sino es en sus instalaciones. El único bienestar posible es producir algo a bajo costo. La acumulación de riqueza como fin último para el empresario, los recursos humanos son sólo peones sacrificables para la meta corporativa.

La calidad de vida es sólo un propósito en discursos y documentos el aderezo rimbombante que tiene todo plan de gobierno, llámese progresista o conservador. En la aldea global de Marshal MacLuhan cualquier mensaje es factible.

Usted y yo pertenecemos a la devastada clase media, nos ufanamos de poseer mundo, visión, experiencia, imaginación, creatividad, maestrías y doctorados, nadie, afirmamos, ha estado mejor preparado que nosotros para dirigir gobiernos o empresas.

La vida nos desmiente a cada momento, en pleno siglo XXI no hemos logrado equilibrar la balanza, pensamos que la plurifuncionalidad de un puesto reduce costos para la empresa o gobierno pero olvidamos que denigra a quien lo desempeña, creemos en la apertura del mercado y suprimimos los subsidios pero ignoramos al hambriento, nos hacemos llamar libre pensadores pero nos perturban las opiniones de los otros, legislamos para el bien común pero toleramos las taras y corrupciones institucionales. Esas son nuestras contribuciones cotidianas para mejorar la calidad de vida.

Olvidamos nuestra condición de marionetas del dinero o del poder, o de ambos, cavilamos sobre las injusticias mundiales pero especulamos con los bienes y el dinero de otros, nos quejamos de las condiciones políticas y la inseguridad pero ingenuos omitimos el pequeño detalle que nosotros elegimos a nuestros gobernantes.

Piénselo, fomentamos lo que padecemos, miramos ciegos al cielo buscando respuestas cuando están adentro de nosotros, aunque la frase suene desgastada hoy cobra más vigencia que nunca.

Apelemos a la solidaridad, no intentemos exiliar al limbo los restos de humanidad que aun nos quedan.

Gabriel Otero


Publicado el 28 de octubre de 2008 en Diario CoLatino
http://www.diariocolatino.com/es/20081028/articulos/60221/?tpl=69






LOS HERALDOS NEGROS

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE


César Vallejo
Santiago de Chuco, Perú
(1892-1938)


Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!





APOLOGÍA DE LA GUERRA

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY



Fotografía de Sebastián Salgado

En la paz canté a la paz, pero ahora
El tambor de la guerra es mío…
Guerra, roja guerra es mi canto…
Walt Whitman

La guerra es un peregrinaje de angustias
La solución de la ecuación de la pobreza,
Es la renuncia temporal a la alegría.
La guerra es la imperfecta constelación de la locura
Y la esperanza del descalzo.
La guerra es un aciago trajinar
Por un reino de congojas,
Es caminar sobre rescoldos insepultos.
La guerra son setenta mil heridas envenenadas
Eternamente abiertas,
Un testamento injustamente heredado,
Es la epopeya de una cólera.
La guerra es necesaria, como el pan;
Es un temblor de estrella vespertina,
La actualidad de una lágrima
Y el preludio de una sonrisa.

La guerra es la culminación de una elegía.

Wilfredo Peña
Aguilares, El Salvador
1965-






LATINO CULTURAL 1989

DEL BAÚL DE LOS DAGUERROTIPOS




Gabriel Otero, Diario Latino, 1989


Instantánea prehistórica con valor netamente sentimental, tenía pocos días de haberme incorporado a Diario Latino para coordinar el Latino Cultural, herencia involuntaria del poeta Eugenio Martínez Orantes, reto que asumí gustoso, aunque un poco petulante.

Mi carnal César Ramírez (Caralvá), fan del Tri, las memelas con bistec y de Botellita de Jeréz, se sumaría tiempo después. Lo demás es historia que se sigue viviendo sábado a sábado con otros personajes y en otras circunstancias.








21 de octubre de 2008

SUS XV Y SUS 15 MIL

PALABRA DE CÍCLOPE



Fotografía cortesía de Heztudio 74



Imposible atesorar tanta felicidad, su esposa después de doce horas de trabajo de parto daba a luz a la primogénita, a su reina, al centro de su universo, a la emperatriz que durante 5 mil 115 días devoró su corazón y los que aún faltan.

Hoy baila con ella el vals de sus 15 años, esa ceremonia iniciática que usted siempre creyó kitsch, una de las expresiones máximas del mal gusto, herencia de la nobleza en declive del siglo XIX. Porque el ritual es cursi, los atuendos nebulosos y fastidiosa la actitud condescendiente del cura y los invitados.

¿Presentación en sociedad? su hija no la necesita, ¿a qué se refieren?, ¿será a que hace dos siglos las expectativas de vida eran menores y las niñas de 15 años eran consideradas mujeres casaderas?, pobrecitas que connotaciones tan terribles, de seguro en esos eventos saldrían príncipes azules cayendo al piso enamorados por la gracia de la cumpleañera y por el peso del dote del padre, ¿cómo hacerle eso a las hijas?, ¿cómo hacerle eso a la suya?, vaya manera de desgraciarles la vida sin que ellas intervinieran en esas convenciones sociales retrogradas en esencia.

Tchaikovsky resuena dulzón, el arpa del Vals de las Flores desafía los espejos del salón y usted intenta esbozar una sonrisa, en este tiempo sólo un estólido gastaría 15 mil dólares en una fiesta de cuatro o cinco horas, un cretino con el corazón de pollo como usted, ¿qué más hubiera querido que la niña recorriera el mundo?, pero no, no hubo poder humano para convencerla que la tierra no se ve igual desde la Torre Eiffel.

Porque los preparativos del festín fueron muy similares al martirio de Santo Tomás Moro: la decapitación de la chequera. Un año antes su esposa reservó el codiciado salón de fiestas Dinasty caracterizado por tener una réplica de la fachada del Partenón.

Los gastos se incrementaron como la deuda externa, el ágape no tenía llenadero: se adquirieron tulipanes holandeses para los centros de mesa, cajitas de Limoges grabados en tinta de oro para los recuerdos, globos italianos en forma de luna para ornamento y un largo etcétera que incluía vestimenta para la quinceañera y sus chambelanes, y alimentos y bebidas para 300 personas.

¿Valió la pena? eso nada más usted lo sabe, el vals terminó mientras su hija le planta un beso y le dice al oído: “Papi, muchas gracias por todo”.

Gabriel Otero
Publicado el 21 de octubre de 2008 en Diario CoLatino









DEVOCIONARIO (FRAGMENTO)

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE

David Escobar Galindo
Santa Ana, El Salvador
(1943- )

Estoy sentado frente a un vaso de agua.
Es igual que sentarse ante un océano.
La eternidad se ahoga en una gota,
pero el tiempo es un pálido velero.
Sentado en popa miro el sol que nace.
Sentado en proa miro el sol que muere.




10 de octubre de 2008

SIDA QUE TE DA

PALABRA DE CÍCLOPE







En 1985 pastores y sacerdotes asustaban a las masas, el SIDA, decían, era el castigo divino por llevar una vida licenciosa, los depravados debían rendir cuentas por sus prácticas antinaturales, sodomitas obvios y de closet ya no podrían esconderse de la ira de Dios. Desde el pulpito los clérigos gritaban, amenazaban posesos, el mal se transmitía por la saliva y al estrechar la mano.

La enfermedad empezaba a causar estragos entre los homosexuales, Rock Hudson, galán hollywoodense de la década de los 50 fue una de sus primeras víctimas connotadas, le seguirían Freddie Mercury vocalista de Queen y otros personajes de la música, la pintura, la literatura y del deporte. Murieron muchos, miles de anónimos estigmatizados por sus costumbres sexuales, los considerados torcidos, los olvidados por su conducta.

Las familias apenadas desaparecían las memorias de sus hijos, las cenizas se regaban en mares y ríos o en el peor de los casos los recuerdos de gente que existió se enterraban en fosas comunes.

Veintitrés años después, usted y yo, acuciosos observadores parafraseamos al benemérito de las Américas y afirmamos que el respeto a la perversión ajena es la paz. No, no es síntoma de una moral relajada ni que vivamos en Copenhague, Londres o San Francisco, es cuestión de inteligencia, de elemental humanidad, del respeto al otro y al libre albedrío, al ejercicio individual de la sexualidad.

¿Cómo?, sí, aunque seamos hetero confesos, bugas tradicionales escandalizados en la Zona Rosa, el SIDA es hoy no solamente una enfermedad del tercer, cuarto o quinto sexo, ya no hay fronteras, los umbrales son ideas añejas, cualquiera puede estar enfermo: la vecina, la secre, el travesti cirquense, el hijo de familia, la muchacha apetitosa o la sirvienta nalgona.

Como diría la sabiduría popular “tetas vemos y podredumbres desconocemos”, pero no se alarme, cuídese, use condón, sea prudente y reflexione porque después de todo nadie debería morirse por tener sexo, es gratis, es rico, es libre y peligroso.

Adviértale a su hijo de la pandemia, créalo o no, el SIDA galopa sin detenerse, no hay cura solo paliativos, tener sexo sin protegerse equivale a jugar ruleta rusa con un revolver descompuesto.

Los jóvenes de hoy se han relajado, piensan que el SIDA es la invención de los adultos para fomentar la abstinencia, el mal repunta en cifras y apunta al cielo.

Es el SIDA que da y nos muta en cifras, el vulnerador de cuerpos y mentes, el capricho de la naturaleza que no se le desea a nada ni a nadie.

Gabriel Otero

Publicado el 14 de octubre de 2008 en Diario CoLatino

http://www.diariocolatino.com/es/20081014/articulos/59771/?tpl=69







CUANDO LA LUNA CAMBIE A MENGUANTE (FRAGMENTO)

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY




VI



He aquí la noche. Noche del mapache nocturno. Noche encerrada en los muros del pequeño guijarro. Noche sin puentes al día. Brasa enterrada en los corazones. Espacio atrapado en la pedrería cósmica. Noche ataviada con una túnica de loco. Noche de puño sesgado para más claros dolores. Noche de crótalo acechante. Puerta de la noche abierta a la gran oscuridad perdida en la noche. Noche que busca la noche. Gran contienda de la luz contra los guías. Barca sin retraso donde apagados ojos pescan trozos de sol dormido. Agitado punto donde se esconde el secreto de la fugaz clorofila. Cofre de sándalo marino viajando en la antigua tortuga. Noche verde de agua terciaria. Noche de metal licuado en el pecho del viajero castigado a no reposar. Noche del escorpión florido. Estridencia del deseo del algodonal en flor. Ultima casa de las despedidas. Corazón migratorio del cuervo sin patas. Paridora de estrellas. Pinar henchido hasta esbozar la pirámide de la noche. Llave de la morada sangrienta donde habitan el mirto perfumado y las huellas del pan. Monstruo depredador de los señores del ocaso. Dulce ama de la única página escrita. Palabra embriagante del ébano designador del otoño final. Noche abismal frente a las grutas guardadoras del polvo que dejara el portador de la señal. Garra del dador de la fuerza. Espina salvadora de los anuncios proféticos del gallo. Tatuaje encendido en la piel lunar. Bálsamo planetario, sanador de todas las llagas. Piedra sagital en el altar del templo. Ofrenda de la oscuridad. Clave de los extraviados en la noche. Cómplice del que huye del astro juez. Aceite de las lámparas oculares. Atalaya rodante para el gran descubrimiento. Carro en que los dioses se transportan a la noche. Consigna de los que reparten la muerte. Tiesto para criar planetas. Fermento de continentes. Amapola de los mares. Noche de luengos cabellos. Noche de manos como las sedas de oriente. Aposento de la espera. Sabroso lecho para el que vino a cansarse. Anónima tinta del más bello cuento. Purgadora de penas. Humo adormecedor del rostro cansado. Sutil velo de caricias salvajes. Cauce indómito del agua reveladora. Puerto angular para los rescates. Playa añorada por el náufrago vencido. Araña tejedora del total suplicio. Isla lacustre en el alma de la rosa seminífera. Bosque mineral en la carne de los melones. Noche de manglar para las nupcias del lagarto con la machorra ancestral. Piedra prismática en las profundidades oceánicas. Catedral del silencio de los epitalamios. Caja sonora para entrojar los gritos del que clama en los desiertos. Esposa callada del loco que clavaron a tus brazos. Volcán de oscura ceniza para detener la mañana. Crisálida de alas grotescas que agitan el bosque de los tiempos. Transmisora de los mensajes divinos. Istmo de las separaciones. Sacerdotisa de la gran serpiente guerrera. Noche fulgurosa en el remolino de la tempestad. Paridora del trigo. Plantadora de ceibas. Vieja lechuza que conoce las veredas por las que huyó la antigua raza. Noche traída de las aguas del otro lado de la noche. Amante profana de los dioses. Hoguera del santo. Noche de lluvia violeta. Noche de la bomba viajando entre la noche de dos continentes anegados en la noche. Noche de la sensual hembra troyana. Noche de la tierra conquistada por los que vestidos de día buscaban el oro de tu techo ovoidal. Beso etéreo de los conos opuestos por sus vórtices. Abre tus secretas rutas. Acepta el conjuro del dador de la luz. Muestra tus pechos túrgidos al que viaja con el oriente. Lleva por tus montañas al cachorro que perdió el rastro de su madre enloquecida. Déjate arrastrar por sus gritos turquesa. Sube con él a la noria del cráter visceral. Acaricia con tu arena su rastro de pescador solitario. Perfuma con tu fragancia de noche frutal sus palmas de sabio marginado. Impulsa tus naves en su caudaloso río. Sé presa de su arco certero. Noche proclamadora de mineral espanto. Heraldo del gran ofrecimiento. Péndulo signador de la eterna catástrofe. Noche suave para escanciar el vino de la hora definitiva. Voz de la palabra. Danza de los equinoccios. Nocturna tierra labrada de noche. Camino edificándose. Noche despierta al anuncio de la fertilidad. Señora de la casta de los estuarios. Vaso en que bebe el trashumante. Pedernal para el incienso de las grandes celebraciones. Tótem inicial del que parten todas las dinastías. Fuerza gobernadora de los centros originarios. Abuela de la estirpe poseedora del asombro. Doble pico del águila bicéfala. Entrega tu joya sangrante al explorador de la tierra prometida por los dioses de la noche. Noche hecha con el aliento de la noche. Noche elegida por las noches. Noche sepultura de la noche. Noche espejo matinal de la noche. De todas las noches noche.

René Rodas
El Salvador
1962-







UN POEMA DE AMOR

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE

Nicolás Guillén
Camagüey, Cuba
(1902-1989)

No sé.
Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser.
En cualquier forma
un tiempo enorme, enorme, enorme.

Al fin, como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.
Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué explosión contenida!
¡Qué trueno sordo rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida?
¿Y la manerade saludarnos, de manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.
Después (ya lo sabéis desde los quince años)
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos.
Todavía
un amor de «lo amo»de «usted»,
de «bien quisiera
pero es imposible»...De «no podemos,
no, piénselo usted mejor»...
Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,
en el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aun seguirla más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...
Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella.