28 de julio de 2009

VEJEZ Y SABIDURÍA

PALABRA DE CÍCLOPE


Muchos creen que la vejez es sinónimo de sabiduría como si la experiencia acumulada redimiera los errores de toda una vida, como si llegar a cierta edad nos acercara a la beatificación y luego a la santidad, de súbito olvidamos los yerros y a la gente que lastimamos en el camino, las arrugas son surcos desmemoriados y permanentes en nuestra cara, nuestras manos tiemblan aferrándonos a un tiempo invisible en el que estamos a punto de expirar.

Es cierto que entre más vivimos más conocemos pero eso dista años luz de convertirnos en sabios, nos extraviamos en olores difusos y recuerdos amables, nos ufanamos que si volviéramos a nacer haríamos lo mismo que ya hicimos, la pertinaz satisfacción personal de equiparar logros con estupideces.

El dicho de que “el diablo más sabe por viejo que por diablo” evidentemente fue la expresión de un anciano, un espectro viviente esperando el momento de partir, el abuelo o la abuela casi siempre compasivos, nuestra madre o nuestro padre amados hasta el séptimo cielo. Los parientes arropadores de cariño.

Nacemos pequeños y moriremos pequeños, nos tardamos mucho en aprender entre tropezones y es doloroso crecer pero también divertido, el masoquismo de sentir que el oleaje nos arrastra para escapar de él, hay quien afirma que cosemos nuestra mortaja de estrellas desde el momento en que nos cortan el cordón umbilical.

Y buscamos razones para existir, nos preparamos en el proceso creyéndonos infalibles y escalamos montañas, sorteamos riscos, diseñamos vidas ideales y amores perfectos, nos negamos categóricos a someternos a designios divinos, hemos creado deidades y soberbios proclamamos su muerte y resurrección, según nos convenga.

Y llegamos al ocaso después de arrollar a quién sabe cuántos, tanto corrimos que nos asumimos darwinistas aptos, sapientes y fuertes ¿qué quedará de nosotros cuando nos vayamos? ¿si la carne y los huesos vuelven a la tierra para podrirse?

El ciclo continuará y no se sabe si nuestra energía vital se transformará o si reencarnaremos en hormiga o león o si alcanzaremos el nirvana.

¿Para qué tantas pretensiones de sabiduría? Si nos acosan el lumbago, las cataratas en los ojos, las ulceras y los miasmas.

¿Para qué pensar que somos faros si ni siquiera pudimos iluminar nuestra vida?


Gabriel Otero

Y VOY Y VENGO INCIERTO

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE



Ítalo López Vallecillos
San Salvador, El Salvador
(1932-1986)


Me pregunto si nada ha cambiado,
Si no hubo antes pájaros,
Estrellas,
Vientos y lluvias, nieves que fueran
Blanco preludio de la infancia.

Me pregunto si las estaciones y los hombres
Han sido siempre iguales, mudables
Como la llama del espejo, violentos
Como el dulce amanecer.

Me pregunto si no hubo antes una inocencia
Como la que he conocido ahora,
Ahora que has sido mía, y se han roto los milagros
Y está desnudo el ritmo. Y la canción volcó su propio acento.
Ahora que el instinto halló su propia brida
Y no ha quedado camino sin descubrir.
Ahora que somos tú y yo, nada más. Los dos sin ayer,
Presencia de hoy, casi mañana.
Me pregunto si todo ha sido siempre así.
Desde Adán, desde Eva. O desde antes que ellos cayeran
En ese abismo, sin principio ni fin.

Me pregunto y no encuentro respuesta.
Nadie sabe
Qué es el pájaro, qué es la estrella
Qué es el viento, qué es la lluvia. Qué es la nieve.
Las estaciones ¿Qué son?
¿Qué es el hombre? Tampoco nadie sabe.
Tal vez por eso pregunto y voy y vengo incierto.
Y ando de misterio en misterio,
De color en color, de símbolo en símbolo, de sombra en sombra.
Y todo es una extraña melodía en esta selva
En la que estoy definitivamente perdido.

MICHAEL JACKSON: NEGRO Y BLANCO

PALABRA DE CÍCLOPE

Fotografía de Ralph Ueltzhoeffer

Ante las muestras de pesar, el estupor, más de millón y medio de personas participaron en el sorteo de once mil entradas para despedirse de su ídolo, el que les dijo tanto con su música, el llamado Rey del Pop y del Entretenimiento, el pionero del mega espectáculo, el bailarín envidiado por su originalidad y elasticidad que desafiaba la ley de Newton.

Ante el fanatismo manifiesto, la prudencia, ¿qué vacío existencial habrán sentido los doce suicidas para llegar a esos extremos de negarse a si mismos?, ¿qué dependencia extraña desarrollaron al escuchar que Billy Jean no fue su amante sino una muchacha que él conoció?, ¿qué caprichos de la fonética escuchamos todos en la canción para oír repetidamente “chair” en lugar de “child” y pensar que sólo Michael Jackson y sus excentricidades considerarían a una silla como hijo no de él sino de ella?.

Ante las cifras contundentes y frías, el respeto, Michael Jackson vendió 750 millones de discos lo que representa un poco mas del 10 por ciento de la población mundial, en otras palabras, una de cada diez personas compraron algún disco suyo, por eso no suenan descabelladas las repentinas declaraciones de amor de las masas y las expresiones de afecto de generaciones lejanas que lo adoptaron como propio.

Ante la inteligencia, el reconocimiento, sólo él convertiría a Eddie Van Halen y a Slash en guitarristas de estudio, qué pálidos y sin alma sonaban los requintos de Beat It y Black and White en comparación a Hot For The Teacher y Sweet Child Of Mine, sólo él aprovecharía las épocas endebles de Paul Mccartney en Pipes Of Peace y de Mick Jagger, sin nada nuevo en los años de State Of Shock, para cantar duetos dignos del olvido o la veneración.

Ante el bombardeo mediático post mortem, la reafirmación, que muchos somos solidarios del luto ajeno pero que bueno que jamás compramos un disco de él, cuestión de gustos, no hacía falta ni siquiera pedirlos prestados siempre hubo algún familiar light que tuviera Off The Wall, Thriller, Bad y Dangerous como música masticable, tampoco carecimos del vecino, amigo o compañero que intentara darnos cátedra sobre la transformación de los Jackson Five en simplemente The Jacksons.

Ante el pop de Michael Jackson, la música alternativa mentadora de madres, las letras oscuras del ser sin poses, el arte liberador, la melodía y armonía de las composiciones de músicos no tan famosos pero rutilantes y espléndidos con el oído.

Ante la frivolidad del Peter Pan moderno, la indiferencia, ¿qué tan importante fue si Michael Jackson era negro y blanco o al revés?, o si se presentaba a declarar en pijamas, o si Neverland era el último reducto de la inocencia, si al final la muerte perdona todo.

Ante la adoración, el cuestionamiento ¿no serán nuestras expresiones el reflejo de una rampante decadencia ávida de ídolos que borren lo gris de nuestras vidas?.

Gabriel Otero

BALADA DE LA BELLA ARMERA A LAS JÓVENES CORTESANAS

BARDOS Y GOLIARDOS DE SIEMPRE




François Villon
Paris, Francia
(1431-1463?)



Pensad pues, tú, bella Guantera
que mi alumna solías ser
y tú, Blanca la Zapatera,
que a vivir debéis aprender.
Tomad a izquierda y a derecha
-hombre que pase, Dios lo puso-
que a la vieja se la desecha
como moneda fuera de uso.

Y tú, bellísima Fiambrera
que danzando quitas el sueño,
y Guillerma la Tapicera:
¡los caprichos haced del dueño!
Pronto este tiempo se irá lejos,
feas seréis como un lechuzo,
no serviréis ni a curas viejos,
como moneda fuera de uso.

Tu, Juanita la Sombrerera:
que ningún amor te detenga;
tú, Catalina la Bolsera:
no desprecies a aquel que venga;
pues aunque yo, por recordarme,
les sonrío a veces y azuzo
sé que nadie vendrá a tomarme,
como moneda fuera de uso.

Sabed, muchachas,
que si estallo en tan triste llanto y profuso
es que quien me requiera no hallo,
como moneda fuera de uso.

Traducción de Rubén Abel Reches

5 de julio de 2009

FARRAH LA BIEN RECORDADA FAWCETT

PALABRA DE CÍCLOPE



Farrah Fawcett
(1947-2009)

¿Quién podría cuestionar tu estado de icono setentero cuando todas las adolescentes del mundo envidiaban tu cabello y usaban tu champú para algún día tenerlo en capas?, ¿quién de ellas no invocó a su hada madrina con peróxido para despertarse rubia como tú?, ¿quién de nosotros no tenía eternizado tu cuerpo y tu sonrisa en aquellos famosos carteles en los que salías montada en bicicleta o con el traje deportivo o leotardo rojo para hacernos compañía en noches descalzas de ternura?

Sí, Farrah, ese cartel es el más vendido de la historia, tus pechos y piernas inspiraron millones de trabajos manuales, la receta diaria de la soledad con barros, el monólogo de la testosterona buscando expresarse. Éramos otros aunque sigamos siendo los mismos.

Nadie te hacía sombra, ni el rostro de Jaclyn Smith, ni la cachondería de Cheryl Tiegs, ni el busto retador de Ann Margret, ni la altura de Susan Anton mujeres de moda en tus tiempos mozos cuando la femineidad iba más allá de modernismos y el amor era realmente libre.

Nadie se rasuraba el pubis en los setentas y cómo deseábamos ver el tuyo en cada capítulo televisivo, el mismo con el que hacías dichoso a El Hombre Nuclear, el tal Lee Majors, el astronauta o piloto reconstruido con seis millones de dólares de antaño.

¿Quién de nosotros no anhelaba personificar a Charlie para darle cuerpo a esa voz salida de un auricular y tener de esclavas aleladas a Jill, Sabrina y Kelly? por fortuna Bosley era un eunuco equis, el cancerbero de la imagen virginal, un suertudo escogido ex profeso por sus capacidades histriónicas para que los ángeles permanecieran inmaculados, puros, con sus aureolas redondas a la espera de cualquier seducción.

Ah Farrah, dicen que la fama te volvió caprichosa y que por eso saliste del programa, y muchas estaciones pasaron pero nunca perdiste la profundidad de tus ojos, el azul cielo, el azul mar, la sonrisa blanca o tus labios subyugadores.

Con la edad te volviste seria olvidando todo el revuelo causado por 24 millones de pezones, esos que te convirtieron en leyenda, esos que se asomaban encendidos para despertar pasiones, después de todo a nadie le importaba si Farrah, la divina, sabía actuar o no.

Hiciste roles de mujer golpeada, reprimida y tonta, la que no sale de su casa para evitar enojar al predicador, la histérica encerrada en si misma y al final te invadió el cáncer y protagonizaste tu mejor papel: la mujer que lucha por sobrevivir.

A muchos les parecerá una exageración porque no eras Marilyn Monroe ni serías Scarlett Johansson pero siempre fuiste la que tuvimos, Farrah la deseada, Farrah la del champú, Farrah la bien recordada Fawcett.

Gabriel Otero

CARTA PARA CALIPSO (FRAGMENTO)

BARDOS Y GOLIARDOS DE HOY



Calipso y Odiseo de Erich Von Kugelgen

Te llamas Calipso
beldad de las islas del espejo
gacela de las planicies del reflejo
los días apuntalan su cordura
en tus pezones de caramelo
yeguas de oropel sudoroso
crepitan en el solsticio de tus senos.
La lengua se fragua
en un dedo enloquecido
por el festín curvilíneo del deseo
y nada más se oye
el roce de un sostén roído
por el candor primaveral de la yema.


Gabriel Otero

Del poemario Cosas dichas al camino, México D.F., México, 2008