DE MAIN STREET A INSURGENTES
Disney ha cambiado desde entonces, de tener dos parques de diversiones ahora es un megaconsorcio cuyos tentáculos llegan a los recovecos de cualquier infante. Sus negocios son diversos como las serpientes de la cabeza de medusa: canales de televisión, libros, películas, hoteles, estudios, entretenimiento y parafernalia por doquier que pregonan que después de todo es necesario fantasear en este mundo tan pequeño.
Por eso no fue raro que el 80 % de la población del Distrito Federal, excluyendo sus áreas conurbadas, dato duro arrojado por periódicos y noticiarios televisivos, asistiera al anunciado y corto desfile de unos cinco kilómetros de Insurgentes en el que Mickey Mouse y sus secuaces pretendían causar sonrisas hasta en el más escéptico.

En el desfile se manifestó la idiosincrasia nacional: la gente llegó desde las tres mañana con cobijas, chamarras, bufandas y guantes para verlo en primera fila, en los alrededores habían camiones de redilas cargados de los olores del vientre y las extremidades, a esa hora los vendedores se apostaron para la que sería una copiosa venta, llegó de todo, desde señoras perfumadas que se justificaban “porque no habíamos tenido al real Mickey en México” hasta ilusos intelectuales que pretendían atisbar el evento desde una mesa de Vip’s o Sanborn’s y que fueron llevados por sus mujeres e hijos literalmente a rastras.
Está por demás decir que el ambiente era asfixiante, desde el sol penoso que se asomaba entre una telaraña de nubes grises hasta la ansiedad de millones de chilangos que tenían la certeza absoluta de no viajar nunca a Orlando o a Anaheim para ir al Magic Kingdom y que por eso se acompañaron de escaleras, bancos, sillas, lazos y piolets para rebasar la estatura media nacional y así poder verle aunque fuera la cola al rey león o las escamas a la sirenita.
Y, según dicen, el espectáculo fue decepcionante, momentos antes huimos con la familia hasta encontrar un taxi como a seis kilómetros de la hecatombe. Y lamentablemente no se pudo recrear el glamoroso desfile de Main Street en Insurgentes, “tendríamos que cobrarlo” es lo que de seguro afirmarían los expertos en mercadeo.
Gabriel Otero
Publicado en el periódico Siete Días, 11 de diciembre de 2000, Cuernavaca, Morelos.
México
Disney
Main+Street
Gabriel+Otero
Insurgentes
Pluto
Goofy
Donald
Crónica
El+Salvador
Comentarios
Sería interesante analizar las razones de Disney para adoptar a roedores, palmípedos y caninos en su universo personal. Mickey, y, Mimi,los roedores; Donald, Daisy, Hugo, Paco, Luis, Rico Macpato Copete y Panfilo Ganso, los palmípedos; Tribilín y Pluto, los caninos, por cierto ¿qué son Ciro Peraloca y los Chicos Malos?
GO