29 de enero de 2012

EL RITUAL DE VESTIRSE

PALABRA DE CÍCLOPE



Mujer ante el espejo, Pablo Picasso, 1932



Se probó mallas de algodón y licra, treinta minutos frente al espejo fueron insuficientes para observarse desde todos los ángulos, se vio pliegues y abultamientos, formas que a cualquier hombre o mujer le parecerían apetecibles, se cuestionó su derrière perfecto, se imaginó gorda muy a pesar de levitar con sus 49 kilogramos.

Las prendas cómodas suelen ser reveladoras, sobre todo las mallas que son la estampa de una segunda piel, de ellas nada se escapa, ni la pancita ni las estrías ni la celulitis ni las chaparreras, las mallas le quedaban muy bien como para que se las quitara contrariada, escogió entonces una mini falda y la dejó encima de la cama.

Vendría acelerado el segundo dilema: ¿tanga o culotte?, en Francia se anunció la muerte de esa pequeña pieza de tela tan deleitable para la adivinanza donde termina la espalda y tan propiciadora de comezones, se interrogó si le gustaría más tener el culo al aire o resaltar las caderas, al final prefirió ponerse unas bragas transparentes de corte brasileño.

Bendita lencería, invento trascendental en la historia de la humanidad, los vulgares la consideran las capas de una cebolla, los exquisitos un aliciente para descubrir el misterio. Ella tenía cajones enteros llenos de secretos de colores para cada humor y ocasión.

Siguió el rito, ¿sostenedor cazabobos o de media copa?, la gracia consiste en juntarlas y ver nacer los delirios, en ese precipicio se extraviaron tantos héroes que no volvieron a ser los mismos, la hipnosis de las tetas radica en alimentar a los bebés y otorgar delicias a quien las toque o las mire.

Eligió no usar sujetador, se miró de nuevo al espejo, sonrió satisfecha y continuó. ¿Qué se pondría arriba? ¿Camisa, top o algo más? El guardarropa de una mujer es como su alma, una suma de intimidades y la mar de intensidades.

Se puso una blusa strapless y mini falda, se sentía a gusto descalza, pero faltaba ese inmenso detalle que si no se selecciona bien estropea todo lo demás. Optó por unos zapatos de tacón con plataforma.

Se veía espléndida con el cuello y brazos desnudos, se peinó y maquilló moderadamente porque lo discreto siempre es elegante, se roció perfume para que lo oliera la brisa, cogió su cartera y se fue dueña del cosmos.

Es un placer verlas vestirse pero el placer es inconmensurable al desvestirlas.

Gabriel Otero

22 de enero de 2012

LA NUEVA REPÚBLICA

PALABRA DE CÍCLOPE







Soy ferviente admirador de los Acuerdos de Paz: triunfo de la civilidad, prevalencia de la razón sobre la ira, apertura y afirmación de derechos que jamás debieron negarse.

Penosamente, en El Salvador aprendimos con electrochoques los valores de la tolerancia y la democracia, bajo la supervisión de las Naciones Unidas que intentaron quitarnos lo trogloditas sujetándonos con una camisa de fuerza: la cultura de paz.

Veinte años de la nueva república nos han servido para confirmar que la política es un oficio delictivo, no importa si sus personajes son rojos, naranjas, azules, verdes o amarillos, no interesa si vienen de arriba o abajo, de la derecha la izquierda o del centro, el producto es el mismo, el abuso sistemático de los gobernados.

Estamos acostumbrados a que escasas son sus buenas acciones y abrumadores sus desaciertos, y sin embargo, ingenuos, nos siguen conmoviendo los golpes de pecho públicos, declaraciones históricas de mea culpa, que aunque sean valiosas y auténticas, no dejan de ser mediáticas y tardías.

Como alguna vez aseveró José Martí “hacer es el mejor modo de decir” y nuestros gobernantes han hecho muy poco, casi nada, autistas pregonan que estamos iniciando algo que no tiene fin, el camino irreversible al cambio.

La ley es letra muerta y si uno la invoca es casi un necrofílico entre tanta impunidad, en El Salvador la justicia pasó a mejor vida los jueces y los diputados la manosearon, le quitaron su espada y su balanza, la desvistieron, la sepultaron y la convirtieron en amoral.

Porque, ahora resulta, que el asesinato de Roque Dalton fue un crimen del orden común ya prescrito, algo menos que un pleito entre facinerosos de cantina; y la detención de los autores intelectuales y materiales de la matanza de los jesuitas, un recordatorio incómodo, que afirman, espanta la frágil estabilidad nacional.

Y quienes tienen que ejecutar protocolos, reglamentos y convenios suscritos internacionalmente esconden cabeza y testuz, y dignos proclaman injerencias imaginarias porque a pesar del dólar y las remesas la nueva república es soberana e independiente.       

Se espera mucho del mañana y de las generaciones venideras, pero se deja de lado que se cosecha lo que se siembra y mientras se rinda culto a antivalores como la arbitrariedad, la corrupción, el odio y la ilegalidad no se llegará a ninguna parte.

Habrá que dar muchos pasos, pero muchos pasos más allá de los Acuerdos de Paz.

Gabriel Otero 

8 de enero de 2012

AY MONSEÑOR

PALABRA DE CÍCLOPE






Ay monseñor, monseñor, nos tiene estupefactos monseñor. Le guardamos duelo a un mural que tardó años en gestarse y horas en destruirse, que manera tan extraña de amar a su rebaño monseñor.

Lo imagino tomando la decisión fatal: no sé si haya invocado al espíritu santo, y éste haya descendido en forma de paloma, colibrí, zopilote o algo lumínico, un haz, una idea, un rayo, que sé yo, el Señor es raro como sus misteriosas manifestaciones, a Él le atribuyen la perfección y las equivocaciones a sus representantes.   

Se le armó la de San Quintín monseñor, supongo que ya está asesorado por un experto de escenarios en crisis, dos mil 700 azulejos o piezas de cerámica son el precio del escándalo, construir el mural de nuevo es la genuflexión imperativa para que su grey no se desvíe en el camino al paraíso.

Acá entre nos, a la iglesia no le conviene seguir dilapidando adeptos y credibilidad, a cada error, por mínimo que sea, se abren viejas cicatrices y se recuerdan siglos de abusos y torpezas: hasta 2007 la iglesia católica había perdido en 15 años un 4 % de su feligresía (1), cifra bastante respetable si se considera que existen 1 billón 181 millones de bautizados en el mundo (2).

¿Qué costo tienen el perdón y la humildad? Póngase en los pies de los dos mil 700 creyentes y familias contribuyendo a mejorar la inacabada Catedral Metropolitana de San Salvador, el templo de todos, testigo de tantas matanzas y recinto desde el que Monseñor Romero proclamaba sus esclarecedoras homilías cuando asesinaban a mansalva a su pueblo.

La ineptitud no tiene memoria monseñor, la identidad de un país se construye día con día y vaya que a El Salvador le ha costado encontrar símbolos de unión entre sus habitantes. Y a lo mejor la nuestra es una identificación playera, primitiva, ingenua, artesanal, colorida y de toalla, pero al fin y al cabo es de nosotros.

Hace 20 años que intentamos reconciliarnos, el mural de Fernando Llort “La armonía de mi pueblo”, con denominación de origen de La Palma, era el homenaje a la paz y la esperanza, tan maltrechas en estos días por la voracidad y corrupción de los de siempre.

Ay monseñor, monseñor, el crimen no tiene fe y no es de cristianos cometerlo monseñor, lo suyo fue un asesinato contra el arte y la identidad, aunque usted lo quiera ver con otros ojos.

¿Habrá cabida para el arrepentimiento monseñor? ¿O la rectificación vendrá a paso de caracol como ha sucedido perpetuamente en la historia oscura de la iglesia?

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(1) “Preocupa a obispos baja de la grey católica; disminuyó 4% en 15 años”,   La Jornada, edición electrónica, 20 de abril de 2007
(2)  Cifra según el Anuario Pontificio 2011


Gabriel Otero

Ay Monseñor - contracultura

Ay Monseñor - contracultura