27 de junio de 2010

HOMÓNIMO XXX


PALABRA DE CÍCLOPE

Diseño del espejo de Eduardo Samso

Ignorabas si el anuncio clasificado era una broma de mal gusto o el producto de tu doppelgänger, el lado maléfico que hasta hoy habías logrado ocultar: la encarnación de tus apetitos concupiscibles, el otro yo vivo cuyos oficios sórdidos hoy se hacían públicos como su existencia.

“Sección Otros: Personal femenino para video y modelaje XXX. Somos una empresa dedicada a la realización de videos y modelaje XXX, buscamos personal de 18-30 años, buena presentación: preferiblemente tallas de la 0 a la 7, busto de cualquier tamaño. También requerimos mujeres embarazadas, requisito indispensable: que no hayan llegado a la semana 30 de gestación. No es necesaria experiencia. Interesadas solicitar entrevista con el Lic. Gabriel Otero; Relaciones públicas. Llamar al 044 5519091965. Salario entre $ 10,000 y $ 30,000” (1)

De todos tus homónimos este era el único dedicado al negocio de la carne, en el peor y redituable sentido de la palabra, porque ellos, los que se llaman como tú, tienen profesiones disímiles y no tan abiertamente impúdicas: pastores, políticos, fotógrafos, cineastas, astrónomos, músicos, agrónomos, carpinteros y periodistas esparcidos en Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima, Nueva York, Ponce, Madrid, La Coruña, La Habana, Monterrey y México D.F.

Y fuera esquizofrenia o el desdoblamiento onírico de tu otro yo, es indispensable aclarar que no era tu clon, eso querías pensar, sería una copia tuya aunque ahora te quede la interrogante quisquillosa.

Y en cualquier edificio del centro del Distrito Federal, en una tarde de verano, el publirrelacionista de una empresa productora de pornografía iniciaba el casting: “sonríe chiquita, di cheese o whisky darling, que no te de pena la cámara, vamos mi niña, tranquila, eso es, date la vuelta, ¿si?, desabotónate lenta la blusa, muy bien, no, no te tapes, sabías a lo que venías, ¿quieres el empleo o no?”.

El rango de salarios es establecido con base a las pericias sexuales y a lo deshinbida que sea la candidata, talento natural, porque quién sabe si aquí surja la Linda Lovelace mexicana, la célebre protagonista de “Garganta Profunda”, el filme icónico que en 1972 costó producirlo 40 mil dólares generando ganancias por 600 millones de billetitos verde suerte.

Pero tampoco hay que ser ambiciosos, poco gana el que mucho abarca, no se debe nadar en el mar sino se sabe cruzar el río, hay que conformarse con los puestos de películas piratas del Eje Lázaro Cárdenas, la distribución masiva de filmes porno a diez pesos por disco compacto y a treinta el dvd.

Al casting acudieron 100 mujeres, las menos para exhibirse o ser artistas, las más por supervivencia, todas competían con la candidez colgada del perchero.

Leíste y releíste el anuncio, estuviste a punto de marcar el número, dudaste, no lo hiciste, no hubiera deparado nada bueno, no es usual que uno se muera por escuchar su propia voz al otro lado de la línea.

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(1) Este anuncio se publicó en “Segunda Mano” el 23 de junio de 2010.
Gabriel Otero

POÉTICA DEL CÍCLOPE

PALABRA DE CÍCLOPE



¿Y ahora qué?, a nutrirse de raíces extrañas, a reinventarse, las palabras no llegan a tiempo aunque se siembren en época de lluvias. Escribir es un acto de fe en uno mismo, un ejercicio de disciplina cuando se carece de talento.

A intentar contar lo jamás dicho, suena pretencioso, lo importante es decirlo de otras formas: las propias. A llegar adonde siempre se ha querido estar, las palabras son nómadas, errabundas e irascibles, se padece de placer al pescarlas.

¿Qué contar cuando no hay que contar? ¿Apagarse en silencio?, ¿esperar a que sea de mañana o a que pase la eternidad?, esos son dilemas improvisados alentados por la sequía, el cursor irritado titilando en cada renglón.

La oscuridad inicia en el párrafo, ¿qué sigue?, la escritura a tientas fluyendo por oficio, porque algo se aprende después de 28 años de tropiezos, la búsqueda de musas ilusorias concluye en un callejón sin salida.

Lo intenso es recurrir al verso, al alma de las cosas, el problema es que nadie lee poesía, el mejor monólogo es el que rebota en el hipotálamo.

El hambre por expresarse jamás se sacia y lo gratificante es tener lectores, uno, dos o muchos, y no vivir la apatía de que alguien le de vuelta a la página.

Luz a la palabra escrita para no desgastarla, ¿qué opinar cuando no hay que opinar? lo nuestro debe ser el mutismo observador, el único ojo flotando a la mitad de la frente como en todo Cíclope que no duerme.

¿Y ahora qué?, a invocar a la babel milenaria, que renazcan todos los lenguajes del mundo y se transformen.

A esculpir de nuevo el hablar, a solamente, vivir.

Gabriel Otero

13 de junio de 2010

LOS HOMBRES SÓLO QUIEREN SEXO

PALABRA DE CÍCLOPE


Expresan los mitos y las exageraciones que un hombre piensa en sexo unas 86 400 veces por día, es decir, sesenta segundos de un minuto, sesenta minutos de una hora y veinticuatro horas de un día.

La cifra es falaz, como también negar la influencia y el hechizo de la testosterona, no hay tanto tiempo para verlas, imaginarlas o soñarlas.

Es falso, también, que las mujeres exilien totalmente la calentura y el deseo, son menos evidentes que los hombres y en sólo un vistazo pueden determinar vestimentas, condición social, atributos físicos y percibir olores atrayentes o desagradables. La mirada de ellas es una profunda y breve radiografía.

El hombre es cien por ciento visual, los ojos son para contemplar las maravillas de la naturaleza, el sol, el cielo, los árboles, los pajaritos y las curvas de la que pasa al lado, porque es un hecho que escruta y codicia cuerpos e instantáneamente los desecha.

Y no por eso, las mujeres deben sufrir misandria o androfobia o sentirse pedazos de carne en vitrina violados por la retina, ni tampoco subestimar el poder del erotismo del que son dueñas, ellas saben que en ese campo ganarán de antemano la guerra y manejarán a su antojo a quien sea, ni identificar y confundir la libido masculina con la de los animales.

El hombre es fisgón, busca descubrir intimidades y descuidos, enfoques reveladores para más tarde, visiones en la memoria de lo que deseó y no tuvo.

Se ve lo que vale la pena ver, las mujeres que se asumen como mujeres y resaltan su feminidad aunque anden rapadas, en harapos y sin maquillaje.

A las muñecas les halaga que las vean, están acostumbradas, su método de vida es exhibirse, a las acomplejadas les duele el atisbo masculino con el rabillo del ojo, es esa ofensa que se paga con el insulto.

La igualdad mora en el respeto a lo complementario, el principio de equidad en oportunidades, y en resumidas cuentas que tanto mujeres como hombres hagan lo que les venga en gana sin transgredir los derechos de los otros.

El sexo entra por los ojos y los hombres lo quieren en cualquier momento, unas llaman la atención y los otros ven, son dos caras que son lo mismo, ¿para qué desgastarse en futilidades si nacimos para acompañarnos en el camino?.

Gabriel Otero

5 de junio de 2010

EL ORIGEN DE LOS COLORES

RELATOS


Había una vez un campesino que quería ser pintor, todavía no existían los colores así que no podía pintar. Un día se le ocurrió una excelente idea, puso a la luz solar una botella de pintura blanca, unas horas después, ¡ya tenía el color amarillo!, luego mezcló jugo de uva con pintura blanca e hizo el color morado. Al otro día, fue al río y tomó algo de agua y le puso especies para cocinar, como el cilantro y el romero, ya tenía el verde, esa noche, dejó un frasco de pintura blanca, ya que sólo existían el blanco y el negro, lo dejó toda la noche e hizo el color azul marino, para el rojo, mezcló agua, frambuesas, fresas y arándanos, pero le faltaban todavía 3 colores para su obra de arte, el verde oscuro, el café y el azul cielo.


Para el verde oscuro, mezcló pintura negra y pintura verde, el café fue fácil, nada más puso en agua granos de café y el azul cielo fue pintura blanca con pintura azul marino y todos los pintores del mundo se lo agradecieron. Antes pensabas que siempre habían hecho las pinturas en las fábricas, pues ahora ya sabes la verdad.


Gabriel Otero Patiño*
*El autor es mi hijo de once años, quien a su edad ya publicó su primer cuento.

DESAYUNAR SAPOS Y CULEBRAS

PALABRA DE CÍCLOPE

Imagen de www.colombiche.net


Desayunar sapos y culebras resulta una costumbre asquerosamente saludable, hemos adoptado la ancestral usanza de la civilización china, cuya sabiduría asevera que engullir batracios y reptiles cura todos los males del cuerpo y permite la invisibilidad en el fango.

Esta práctica durante siglos fue exclusiva de políticos y empresarios, pobres ellos, sacrificándose por la patria y el capital, y no siempre en ese orden, lo cierto es que llegó para quedarse en la sociedad global en crisis.

La deshumanización rebasa las fronteras del exterminio, en los países subdesarrollados los derechos laborales son parte de un pasado arcaico y cualquier abuso es permisible en aras de mantener el empleo, por lo que hay que inmunizarse de suciedades e inmundicias para proteger la alegría, las metas y la sanidad mental personal.

Terrorismo sicológico, estupideces, malos tratos, amenazas y chantajes si los jefes son hombres, caprichos y desbarajustes hormonales en el caso de que los superiores jerárquicos sean mujeres, pero todos son el común denominador y a lo que es sometido cualquier empleado durante ocho horas de trabajo.

Son contadas con los dedos de una mano las empresas e instituciones que respetan las dignidades de sus trabajadores, estas representan un oasis en el despeñadero, la última piedra a la cual asirse para no ser tragados por el abismo.

Los empleadores se amparan en el miedo, la utilidad no es negociable cuando la mano de obra abunda y por cada empleado despedido con veinte años de experiencia se contratarán otros veinte que apenas balbuceen en el mercado.

Y si el asco causa náuseas, y desayunar sapos y culebras no es suficiente, hay que sazonarlos con ajo y pimienta mientras se comen y taparse la nariz.

Además, como medida precautoria, hay que procurar la piel y cubrirla con otras más rugosas como de paquidermos y arcosaurios que resisten cualquier daga y que son a prueba de venenos de ojo.

Las envidias así resbalan y los odios ajenos fortalecen, el secreto es la inteligencia y la resistencia, sólo flotar y nadar hasta llegar a la orilla que uno quiere.

Y, ante todo, entender que el trabajo es sólo un medio y no un fin, nunca subestimarlo o sobrevalorarlo sino otorgarle el tiempo justo y no permitir que se nos escape la vida en su esclavitud.

En el abanico de prioridades, el trabajo es una herramienta importante para adquirir más sapos y culebras y así desayunar dosis diarias de viscosidades y seguir solos en una espiral que no parece terminar.

Gabriel Otero