20 de mayo de 2010

PRETEXTOS PARA SER ATEO

PALABRA DE CÍCLOPE




¿Quién es la analogía de quién?, ¿nosotros de Dios o él de nosotros?, podemos pensar que el universo fue creado en siete días astrales, el equivalente a millones de años, pero nunca dudar de nuestra proveniencia de los simios, la larga escala evolutiva desde que éramos organismos unicelulares.

Dios es darwinista, prueba fehaciente es el libre mercado, sobreviven los aptos, los generadores de riqueza, los demás somos empleados comprando en inglés o mandarín.

¿Quién es la creatura de quién?, ¿él y su santísima trinidad o nosotros exterminándonos a placer?, ¿cuál justicia es la válida la del reino ideal o la de los hombres?, ¿quién inventó el hambre y la carestía? ¿la imagen de Dios o la caricatura del hombre?, ¿o el hombre es Dios con poderes absolutos para inventar a Dios?.

¿Habrá cielo arriba e infierno abajo y la tierra es el limbo?, ¿para qué tanto obstáculo si Dios nos ama?, ¿o es que es un proceso de purificación producto del conflicto de las especies?.

¿Dios es hombre o mujer?, ¿Dios es Diosa?, la vagina es el origen de la vida, ¿o la Virgen es Dios?, si las mujeres son sólo costillas ¿por qué todo depende de ellas?.

Dios es musulmán, cristiano, católico, judío, ortodoxo, mormón, evangélico, budista, adventista, ammish, luterano o testigo de él mismo, las religiones son ritos decorativos para guardarse como recuerdo o souvenir.

Dios está en todas partes, ¿si somos panteístas porque matamos?, ¿si somos él y él es nosotros porque no soportamos a los otros?.

Dios es una enorme contradicción, un ente que no es materia, un voyeurista omnipresente, un espíritu exhibiendo su piedad, Dios es albedrío, intensidad y dolor.

Dios es ícono de imposibles, adición de verdades, cúmulo de sueños, Dios es centrípeto, la humanidad entera gira hacia él o ella en espera su salvación.

Dios es un mito nonato, la necesidad imaginada para evitar el vacío, ¿morirá Dios con nosotros? ¿o creará otros hombres para destruirlos?

Tan magnánimo es Dios que nos otorgó la capacidad para borrarlo y escribir su nombre en mayúsculas o minúsculas.

Dios perdónanos por no creer en ti y volver a creer por si las dudas, discúlpanos por ser infelices en tu caos, ya sabemos que innovaste el mal y nosotros lo perfeccionamos.



Gabriel Otero

PREGUNTAS IMAGINARIAS AL COMANDANTE

PALABRA DE CÍCLOPE


Sonríale a la cámara, Comandante, no se sienta acosado, es una lente y un flash, no los confunda con los destellos de los Hueys en picada, nadie lo va a bombardear, le haré cuestionamientos incómodos, los usuales, los que usted ya sabe, yo soy un equis o un ye representando la vox populi, la vox dei, a esos ojos ciegos que lo vieron en su pretendido ascenso a la redención de los caudillos.

¿Qué se sentía matar, Comandante? Revitalizador ¿verdad?, la sangre del enemigo le inyectaba ánimos, la revolución es un vampiro alimentándose de la sangre de los lacayos del capital, nótese la carga ideológica de la imagen para sentirnos en confianza.

Comandante, qué tiempos aquellos pero recuerde que ahora es gobierno, que pena que su legado sea una camisa apretada estrangulándole el cogote, pero es, como usted dice, su derecho por haber participado en el proceso.

Hoy, Comandante, es el retrato de la moderación, ría, carcajéese, respire y convenza a todos que tiene limados los dientes.

Usted es duro, Comandante, un gran y justo guerrero no debe darse el lujo de escarapelar cicatrices, usted es práctico, el disfraz de civil es una losa, los camuflajes con lodo y hojas son la nostalgia abandonada en la montaña.

Usted es parte del pasado, Comandante, me lo imagino ortodoxo y estólido, los guerrilleros y los locos son dignos de respeto, ambos monologan y gritan incoherencias.

Comandante, ¿cuál era el plan dictado por el petit comité y la asamblea revolucionaria?, la guerra popular prolongada libre de revisionistas, esos parásitos del materialismo histórico inmerecedores de la vida, pequeños burgueses, intelectuales de cerveza y café que discuten y planean, hablan y se esconden, desviaciones del hombre nuevo, nada que ver con el valiente matador de canallas (1) desterrando tiranías.

¿No se arrepiente, Comandante? al poeta ejecutado le regalaron la inmortalidad, le llegó como el agua de mayo. Lo exterminaron antes de cumplir su cuarta década.

Diga, Comandante:


“¿Qué hacer si sus peores enemigos

son infinitamente mejores

que usted?


Eso no sería nada. El problema surge

cuando los mejores amigos

son peores que usted.


Lo peor es tener sólo enemigos.

No. Lo peor es tener sólo amigos.


Pero, ¿quién es El Enemigo?

¿Usted o sus enemigos?


Hasta la vista,

amigo.” (2)



Comandante, las intrigas, dogmatismos y torpezas, tan propias de sectores de la izquierda salvadoreña, causaron el “ajusticiamiento” del poeta eufemismo vil y llano de asesinato, verbo recurrente en la retórica revolucionaria, ¿qué argumento es válido frente a una pistola, escopeta, metralleta, o lo que sea?, sé que usted me responderá que es consecuente y por ende actuó como tal.

Por cierto, lleva 35 años de vivir en las entrañas del gran pez, ¿ya se acostumbró Comandante?

___________________
(1) La imagen es de Silvio Rodríguez en Canción del Elegido
(2) Conversación Tensa de Roque Dalton, poema de Un libro levemente odioso

Gabriel Otero

MANUAL DEL SEDUCTOR

PALABRA DE CÍCLOPE


Báñate antes de tirarte al ruedo

Piensa que las mujeres son únicas, cada una es diferente, intuye ¿qué más resta o suma por conocer?, ayúdame, escribamos juntos, Don Juan y Giacomo Casanova nos acompañan, son sombras trémulas, consejeros generosos que bebían chocolate antes y después de hacer el amor.

Las mujeres son la suma de todas las exquisiteces, invención divina infartadora, figura pletórica de redondeces amables, vemos sus senos bamboleando mientras caminan, su mente es un callejón profundo del que jamás salimos.

Ellas mandan, nunca creas lo contrario, el papel de proveedor es ilusorio, no te resistas déjate llevar por la ternura y la cachondería, contémplalas y sobre todo compréndelas.

Báñate antes de tirarte al ruedo, sólo se apesta siendo cadáver, olvídate de la vieja máxima de que siempre hay un roto para una descosida.

Acéchalas pero no las asfixies, absorbe su tibieza, el aroma de su cuello, bésales las manos agradecido, pretendemos ser evocados como algo plausible de recordarse.

Desecha los mitos, no te servirán de nada, si se acarician el cabello es por innata coquetería, no es para llamarte y tener sexo contigo, si te sonríen es por amabilidad, ellas escogen con quien aparearse, por eso conviértete en la primera opción de sus feromonas.

Habla con ellas con los ojos y las manos, evita la cursilería, las mujeres te harán caso en la medida en que tu conversación sea diferente, sedúcelas por la piel y las neuronas, que el interés sea mutuo y no desmedido.

Si hay empatía será un chispazo, si no vete a la siguiente. Se sincero y no alardees, la mentira es para los torpes y necios, los que siempre cuentan lo mismo y siguen igual.

Nunca seas un libro abierto, los finales felices aburren, herédales la duda de tu palabra muda la que les dice cosas que nunca oirán.

No trates de dominar su temperamento, haz mutis cuando se pongan necias, eso sucede con cierta frecuencia cuando se sienten manipuladas.

Las mujeres no son demonios sedientos de carne pero están llenas de deseos que nos aseguran la perpetuidad.

¿Y ellas qué quieren?

Lee la Biblia y el Corán de las frivolidades, o sea Vanidades y Cosmopolitan, publicaciones en las que mujeres dan cátedra a otras mujeres sobre lo trendy, lo retro y lo charm.

Ahí sabrás cómo ellas te tendrán atado a su sexo, eso es lo clásico que nunca pasa de moda, ahí averiguarás como hacerla feliz con esos pequeños y románticos detalles de cenar a la luz de las velas con olor a sándalo y si te alcanza el presupuesto las harás sentirse diosas obsequiándoles un reloj Bulgari o un vestido Channel.

En esas páginas te enterarás que ellas quieren el resumen ejecutivo de lo diverso, todos los hombres en uno solo: un hombre cursi por horas para que no las aburra, nada más un poco de miel porque empalaga; un loco impredecible que las divierta, aquel que detiene el tráfico en horas pico y se tira a una avenida principal como Insurgentes o el Boulevard de Los Héroes sólo para decirles que las ama.

También necesitan un doctor, de preferencia ginecólogo de dedos largos, que sepa la ubicación del mítico punto G y el ritmo exacto de su ovulación para concluir en la copula; quieren, además, un tipo brillante que les enseñe física cuántica y les explique la teoría de la relatividad; un sensible artista que les muestre otra percepción de la vida; un guapo por el que babeen pero que no hable por narcisista; un hombre solvente que las consienta pero que no las compre; y un semental cariñoso que no se duerma después del sexo.

Pero eso no es todo, si las llevas a bailar, más te vale personificar el encanto de Fred Astaire, la sonrisa de Gene Kelly, la elasticidad de Mikhail Baryshnikov, la originalidad de Michael Jackson y lo latino de Chayanne y que te olvides del slow slow quick quick slow de tus clases nocturnas de danza.

La imaginación de ellas es insaciable, quieren creerse protegidas con alguien que tenga pectorales y bíceps monumentales, cerros de músculos como acorazados y ellas en medio acariciando ese estómago de lavadero generado a base de pesas y esteroides.

Y a la hora de llorar, requieren de un confidente no afeminado, un sicólogo de cabecera conocedor del lenguaje femenino el que interpreta que el no es si y que el tal vez es no.

Y si vas de compras con ellas, solicitan un testigo mudo, ármate de valor y entrena para el maratón, corre cuando menos una hora diaria, irás hacia un rumbo totalmente incierto, porque si ven ropa se probarán todo sin que algo les satisfaga.

Eso es una ínfima parte de lo que ellas quieren, es tan sólo un lunar en su universo.

Voulez vous coucher avec moi?

Tanto que las miras y tanto que se te niegan, la timidez te hace temblar al acercarte, ellas huelen tu miedo, lo perciben a leguas, envalentonadas se pasean frente a ti diciéndote que veas lo que no has de tener como las aguas del río que corren.

Exhibiste lo peor, lo que no le debe suceder nunca a un hombre: ventilar ante ellas tu inseguridad, un lujo no permitido en algo similar a la persecución, “cacería” la llamarían los misóginos, ingenuos ellos porque al final el trofeo es uno.

Los triunfos repetidos se cimentan en el autocontrol, la confianza ciega que uno tenga en si mismo, grábate en algún lugar de tu conciencia que las mujeres nos han legado la gracia de resguardarlas.

El primer rival a vencer es el que se ve a diario en el espejo, a ese hay que exorcizarle los demonios y devorar sus limitaciones, no te frustres, hay mujeres de otras galaxias a las que nunca viajarás.

¿Cómo llevarlas hasta donde uno quiere sin meterse en el laberinto?, a algunas les encanta el cortejo y creer en la fábula de la liebre y la tortuga, el proceso atosiga cuando la somnolencia golpea al deseo, hay que aliarse con ellas y sembrar filiaciones de roble.

Otras dan una probadita del paraíso, asumen el poder milenario del erotismo, algo que es exclusivo de ellas, libres de prejuicios vuelan siendo genuinas, uno se enamora de su locura, regalan su vértigo a quien quiera hacerle cosquillas a su propia muerte.

Las otras dan besos a todos en los labios, la asamblea del traspaso de salivas, con ellas nos regalamos amor a cada momento, sin dudarlo, nos despojamos de nuestra piel para cobijar su desnudez.

Lo mejor es descubrirlas, desenmarañar sus velos, esconderlos en el misterio, seguir su juego sin fingir, ¿quieres acostarte conmigo?, claro, sin dormir afirmamos.

Tal vez, responden ellas, hay que probar tu sustancia, replican convencidas mientras mascan chicle.


Gabriel Otero