28 de marzo de 2010

DJ

PALABRA DE CÍCLOPE




Saca las pastas para amarnos todos rápido, quién sabe si yo resista el viaje, un pasón a estas alturas es lo mismo que tocar el esternón de la huesuda, acá se debe saltar para aguantar el ruido, ese ensamble avasallador del bombo y el bajo que no es música, sino eco acompañante del ritual.

El DJ ha salido a escena, el guey es mamey con pose, todo es calculado: bíceps y tríceps obvios, playera negra ceñida, calva deliberadamente rapada, rasgos caucásicos y nombre exótico; luces, muchas de ellas, una pared y el techo del support atiborrados de fresneles y artilugios lumínicos; y en la piedra de los sacrificios esperan la mezcladora, la consola, la Mac portátil, un micrófono para percusiones y otro para voz.

El espectáculo comienza, el DJ Alyosha invoca a los dioses con su caracol y diestro captura el sonido multiplicándolo en los altavoces, deja el artefacto marino y con sus palmas hechas agua esculpe sonidos de pajaritos.

Retumba el ambiente, lo monótono y la felicidad son obligatorios, jóvenes posesos brincan en algo parecido al baile, este es el colmo de la música electrónica que no se soporta ni ella misma, se extraña la melodía y el latido de lo humano.

Es artificio y oropel, asunto químico como el éxtasis, al DJ Alyosha se le puede atribuir la incorporación de instrumentos prehispánicos a la redundancia, saca un tubo de cascabeles y lo agita, estos bajan recordando a las víboras que nadie se quiere encontrar.

Los destellos se mueven juguetones y el DJ en una transfiguración mística se retira y vuelve con un bombo manual inaudible, los ritmos repetitivos siguen y seguirán, la bazofia supera con creces al reggaeton.

Las masas parecen cansarse por un momento, agitan los brazos, se detienen a respirar, es sólo una pausa, en la cacofonía aparece una voz que grita: “look at me i’m fifty seven years old, do i look like a skinny spaghetty?

¿Qué suena?, ¿el divertimento del DJ Alyosha?, ¿el antípoda sónico de su ego? y sólo llevamos veinte minutos en el preludio del rave, en muy poco tiempo los ancianos expectantes nos hemos trasladado del asombro a la hueva porque aquí cualquiera de más de treinta años engrosa las filas de la senectud.

Esto es para ellos, los chavos saltamontes que se comen la vida, los que durarán doce horas continuas deshidratándose y amándose al aire libre.

Sigilosos nos retiramos como venimos, nadie nos invitó, y el DJ Alyosha suda y suda, porque sin tecnología, él, seguramente, se dedicaría a otra cosa.


Gabriel Otero

LA VOZ DEL NUEVO TESTAMENTO EN PLENA GUERRA

LO DE HOY


Soy: Oscar Arnulfo Romero, comprendo que el Concilio Vaticano II y la Conferencia Episcopal de Medellín tienen como objetivo, la identificación de los pobres en su propia miseria, volver los ojos a ellos en esta tierra castigada por la herencia de olvido, no es pecado, los pobres tampoco pueden ser abandonados y olvidados, que estén ahí simplemente como vegetales, no es humano, no se les puede olvidar y mucho menos ignorar, hacerlos visibles, realizar esa tarea, no puede significar más que un acto ecuménico con los mandamientos de Dios.
Permanecer junto a los pobres, es abrir los ojos, percibir al mundo tal cual lo hemos heredado, donde necesitamos utopías.
El Nuevo Testamento no habla de armas, ni el buen Jesús, por ello debíamos aceptar que la Iglesia será fiel a condenar la violencia.
En estas tierras, los cambios por mínimos que sean provocan terror en las clases poderosas, se acusa a nuestras congregaciones de ser subversivas, en este país toda educación provoca terror, incluso la más democrática educación como la de Abraham Lincoln, los propios derechos ciudadanos de los estadounidenses asustan en los cantones de Cuscatlán. La educación siempre es el mayor símbolo de satanismo ante los ojos de los que no quieren cambios, a nuestro amigo Rutilio Grande García se le encarna toda la maldad social, como si años de segregación étnica fuesen contabilizados en un solo sacerdote, o años de injusticia se endilgaran a seres absolutamente buenos.
Acá la palabra de paz y amor, significa guerra y muerte, paz en su mejor sentido es considerada bandera comunista, amor bajo el signo del odio significa predicar ideales extremistas... es difícil hablar de Nuevo Testamento a las armas.
Se nos acusa de antólogos del mal, a todo aquél que hace de la Biblia su mensaje de realidad social, tal cual fue el ejemplo del buen Jesús. Hay un fallo en la llamada Teología de la Liberación, esta es que su meta no lleva hacia el Nuevo Testamento, sino hacia el Antiguo, de ahí que su vocación final sea igual que la violencia originaria del mal. De ahí las graves diferencias que los poderosos no asumen.
Son tiempos de conflicto social, almas miserables llenas de odio, la pobreza espiritual no tiene respuestas a las demandas materiales, excepto el odio.
La violencia debe detenerse con la paz, con la conciliación, pero nadie escucha.
Debemos prestar nuestro corazón a todo aquél que desee vivir bajo el régimen del Nuevo Testamento, amar al prójimo, desear la paz.
He recorrido este pequeño país llamado El Salvador y sobre cada uno de mis pasos, el Evangelio surge entre los caminos y veredas, si existe un sector que ama la Patria, se llama Sociedad Jesuita, ellos son a pesar de todo, los seres buenos de la Patria, tienen la razón en sus estudios y en sus lecturas e interpretaciones, son seres pacíficos.
De los militares debo confesar que son los seres que más amo en este mundo, son mis hermanos, son nuestros hermanos, ellos son los herederos de nuestras oraciones, son la prueba de nuestra devoción, no debemos condenarles nunca, ellos son después de todo, nuestros depositarios de la fe.”

Caralvá


(Fragmento de la novela: La primavera salvadoreña, recuerda España)


24 de marzo de 2010

TRES MIL VEINTE

PALABRA DE CÍCLOPE


Hoy cumple 20 años el suplemento Cultural Tres Mil, Javier Alas en un post de su espléndido blog http://calizdelosdeseos.blogspot.com/ insiste en deslindarse de su calidad de cofundador. El Tres Mil Veinte Aniversario ya está en línea http://www.tresmilveinteaniversario.blogspot.com/ colaboran Caralvá, Javier Alas, David Escobar Galindo, Rafael Lara Martínez, Jorge Galán, Luis Alvarenga, Rafael Góchez Sosa, André Cruchaga y su servidor, en unos días se incorporarán más autores.
GO

8 de marzo de 2010

EL CÁLCULO

PALABRA DE CÍCLOPE


Amaneciste con un dolor tétrico en el riñón derecho, un cordón invisible te jalaba los testículos desde la espalda, se lo atribuiste a la deshidratación alcohólica, la vil resaca, la goma que te estallaba en la cabeza.

Te movías en la cama y el malestar se multiplicaba arriba y abajo, de nada sirvieron las cucharadas de aceite de oliva ingeridas como remedio preventivo, las bebidas espirituosas te hicieron añicos, hoy musitabas el “ya no vuelvo a beber” recurrente en los ebrios contritos, los 40 grados Gay Lussac del whisky traslucían seísmos corporales, el sufrimiento de las vísceras.

No hallabas la postura adecuada, eras un compendio de ascos y dolencias, bajabas los párpados y la oscuridad giraba, “cálmate” te auto convencías, vaciar el estómago significaba el laxante imperativo.

Lograste levantarte, el baño parecía tan lejos, cien metros allá, el espejismo a ocho pasos, caminabas sosteniéndote entre las paredes como báculos fijos, llegaste y el terco riñón seguía punzando, sus toques eran precisos y al no poder orinar te alarmaste, nunca te había pasado, pujaste, forzaste la uretra, fue entonces cuando un cálculo te empezaba a desgarrar por dentro.

Putísima madre, se te salieron las lágrimas, el ardor era algo más que una flama, ¿qué hacer? las ganas de vomitar se esfumaron, todos tus poros se concentraron en expulsar al intruso ¿será el único?, te horrorizaste de sólo pensarlo.

No supiste cuanto tiempo pasó mientras la incomodidad arreciaba, el cálculo se abría paso mordiendo el conducto urinario, te imaginaste a una mujer pariendo a un bebé de cuatro kilos, hasta se te olvidó tu nombre.

Con el desalojo vino el alivio momentáneo, por suerte no sangraste, pero el mal persistía, asumiste una actitud moralina: eso te pasaba por no beber agua y llegar a tu casa a las cinco de la mañana, el regreso del baño al lecho matrimonial sería un martirio lento y sinuoso.

La solidaridad es exigencia cuando todos duermen, tu mujer despertó al escuchar tus tropiezos y el “ay” estentóreo rebotando en el piso, de inmediato la alarma ¿que qué te pasaba?, le explicaste y llamó por teléfono a un médico amigo.

En el hospital te recibieron con una inyección de voltarén y una bolsa de suero intravenoso, tu pérdida de líquidos era severa, la cruda se te fue olvidando en el sueño.

Desde ese día bebiste agua como dromedario, te aficionaste al té y a otros diuréticos, y es que el miedo no anda en burro o te cuidabas o serías candidato electo de la intervención quirúrgica.

A la semana sucedió lo que sospechabas, parecía una meada de rutina en los sanitarios de tu trabajo, el chorro caliente y amarillo se dividió de tajo y cesó, la urgencia era ahora continuar, con tu pelvis forzaste a la vejiga y un nuevo cálculo brotó indoloro.

Lo recogiste enfundando tus dedos en papel higiénico, lo lavaste, te impresionó cómo puede hacer daño algo miserable, si hubieras tenido un microscopio a la mano lo hubieras examinado, un urólogo hubiese determinado su tipología, pero no, optaste por pulverizarlo.

Ahí tuviste la revelación que te estabas volviendo viejo, ahí comprendiste que del polvo venimos y hacia el polvo vamos.


Gabriel Otero