31 de enero de 2010

LA CLASE MEDIA MUERE DE INANICIÓN

PALABRA DE CÍCLOPE




No nacimos monarcas, ni nobles, ni terratenientes para tener resuelta la vidorria y reservar, previo pago de indulgencias, una nube en el paraíso. Tampoco nos heredaron títulos nobiliarios, krugerands o diamantes sudafricanos, ni de chiste unas hectáreas en las Highlands de Escocia, ni siquiera unas finquitas de café en Apaneca.

A ninguno de ellos, a la cúspide de la pirámide social, se les aplicó el castigo divino de ganarse el salario con el sudor de la frente, su sangre siempre ha sido roja y espesa como la de todos.

Los empresarios se cuecen aparte, la abundancia es acaparada por las corporaciones, ¿cómo democratizar algo que es perverso en sí?, la dignidad del trabajo es un alma en pena en el limbo de la especulación.

La lucha por los derechos laborales está a la baja en la espiral de la historia, hoy la clase media, la sustancia esencial y mediadora de cualquier sociedad está a punto de expirar.

La pobreza, gorda y voraz, crece exponencialmente nulificando poderes adquisitivos sin importarle que hayamos estudiado veinte o treinta años y que tengamos familias que mantener.

Su magnitud es mundial, ahorita se puede tener un empleo, dentro de unas horas quién sabe, por eso hay que estar listos para partir y tener guardadas un par de cajas y acomodar las pertenencias en caso de despido porque mañana la seguridad de la empresa nos impedirá la entrada y nos tratará como apestados y potenciales espías de secretos públicos.

Hablar de indemnización es fuera de lugar puro, ¿se puede exigir algo inmerecido si sólo hemos pasado doce o trece horas diarias en el trabajo durante los últimos veinte años?, demanda inadmisible per se, un asalariado honesto siempre trae la camiseta puesta, come y duerme con ella.

La postura de la empresa es clara, utiliza la experiencia mientras sea rentable si no la desecha como triturar documentos, se lleva a la calle vidas enteras, pero esos son detalles menores, bajas previsibles, ausencias que se cubrirán al minuto por suspirantes baratos.

¿Y la familia? a la mujer la vemos porque dormimos con ella, y platicamos con los niños cuando los llevamos a la escuela, tan grave lacera la realidad que las mismas empresas instauran las noches familiares, no les conviene que la mente de sus empleados divague en algo distinto a producir.

Es el capitalismo en su peor cara y la clase media muere de inanición, quieta, sacrificada, pensante, solamente silenciosa y gritona.

Gabriel Otero

SINFONÍA DEL OLEAJE DE JAVIER ALAS


PIXELES ACTUALES




Los poetas más talentosos de mi generación son Otoniel Guevara y Javier Alas, amigos ambos, con este último hemos compartido muchos proyectos, amistades comunes, afinidades literarias y la confianza de las andanzas por la vida, somos lobos de mar respetuosos el uno del otro.

Javier Alas es Gran Maestre de Poesía y Cuento, editor, fotógrafo y en su faceta de pintor expondrá la muestra “Sinfonía del oleaje” en la Galería 123, el jueves 11 de febrero a partir de las 19:00 hrs.

El mar es una obsesión para mi amigo Javier, en un futuro próximo
me encantaría hacer la curaduría de una de sus exposiciones, sería un proyecto interesante.

Por lo pronto, están cordialmente invitados a celebrar el arte, el mar y la amistad con Javier Alas.

Gabriel Otero

19 de enero de 2010

Ingrata desmemoria

PALABRA DE CÍCLOPE
Fotografía cortesía de www.tendencias21.net



Para Héctor Oquelí a 20 años de su muerte


En mi país se asesina a la inteligencia, siempre ha sido así, las voces que suenan diferente se exterminan entre chismes y balazos para que no se escuchen, o en el mejor de los casos, se alinean en el exilio y así las fulmina la nostalgia.

El 12 de enero de 2010 nadie se acordó de ti Héctor, más que nosotros, los mismos de ayer, los que alguna vez te dijimos que en Cuscatlán sólo el plomo habla y que los que piensan son aislados como leprosos y hostigados hasta la muerte.

Hace veinte años y siete días te mataron, la desmemoria es ingrata, es una de las propiedades del subdesarrollo, nadie se acuerda de ayer y de nadie y menos de antier sólo si es conveniente a sus intereses.

Las grandes naciones recuerdan y reflexionan, conmemoran, evitan que la vertiginosidad de la historia provoque el olvido de sucesos y personajes, construyen su identidad día a día, fomentan las convergencias en los contrastes de su gente.

Las aldeas y los pueblos como el nuestro son obscenamente tercos, cada quien intenta imponer su ley, se carece del sentido de la vista y en general de cualquier sentido, ciegos tropezamos en las mismas piedras y caemos y reptamos por siglos.

Y doscientos años ha que no sabemos de dónde venimos ni mucho menos dónde vamos, e ignoramos la savia que nos une, tal vez sea contemplar las formas de las nubes en una parcela e ir a la playa los fines de semana, y es factible, aunque no lo creamos, encontrar la grandeza en las nimiedades.

Sin embargo, Héctor, tú luchaste como muchos otros para que el nuestro fuera un país mejor, los que hoy denostan la Paz y se escandalizan por la solicitud de perdón del Estado por sus atrocidades son los que propiciaron la guerra, los que cometieron el etnocidio de 1932 y estrangularon la libertad, ellos son los que censuraron las expresiones sociales.

Y pareciera que 70 mil muertos fueran una mísera e inútil cifra y que la justicia se oculta en amnistías a medias, perdón y olvido para lo que hicimos pero que gustosos volveríamos a hacer.

En mi país la estupidez es el alimento y la razón de ser de cada día, ¿cuándo cambiaremos?, para eso tendríamos que volver a nacer.

Gabriel Otero

12 de enero de 2010

MARÍA MAGDALENA

PALABRA DE CÍCLOPE

La vida de María Magdalena de Salvador Dalí



Ay mi bien hoy te depilaste, quedaste lisita, desafiante, fresca, rozagante y lista para estrenarte, quieres parecer joven aunque ya rondas la mitad y más allá de los cuarenta, vistes top, mini y tanga ¿no sientes que con esos pedacitos de tela se te atraganta el alma?

¿Qué buscas reina?, ya tienes tres hijos y una vida hecha y derecha, bueno un poco torcida a decir verdad después de tus tres divorcios y sus respectivas pensiones, todo depende del cristal con que se mire, los niños se irán y tú te quedarás pero no para vestir santos, eso es para las sumisas, las pobres pendejas que se quedan en casa, tú te comerás el universo a jirones hasta que mueras.

Los más condescendientes expresan que eres de cascos ligeros y te llaman loca por tus más de trescientos amantes, los más ofensivos te dicen puta, no hay derecho, tú no eres ninguna equina, a pesar de tu metro ochenta proporcionado y generoso a la vista, ya quisiera cualquiera tenerte en su potrero, a los hombres les inculcan acostarse con todo lo que se les atraviese para reafirmar su machismo, a las mujeres les enseñan a llegar vírgenes al matrimonio para ratificar su pureza porque así lo dispusieron ellos, los mismos hombres.

Y recuerdas cuando eras joven y perdiste la cuenta de los colegios católicos de los que te expulsaron, las monjas querían que fueras como las otras, las persignadas, las que corrían asustadas a confesarse cuando les bajaba la regla por primera vez, aunque no seas tan cínica, tú también te espantaste pero no tanto como ellas, luego le tomaste especial gusto al roce de las toallas sanitarias.

Eso fue todo un descubrimiento así como cruzar las piernas, el placer propio de sentir fuego en el vientre en público o mariposas tecnicolor (1) inquietas como les dicen las románticas.

Con los años te diste cuenta que el morbo de la mujer es discreto pero igual de intenso que el del hombre y que tu sexo silencioso era una clara ventaja anatómica sobre la obviedad masculina, el pene se erecta cuando busca, es decir todo el tiempo, la vagina se lubrica cuando gusta y sin que alguien se percate.

Y vinieron los amantes, no fueron nada, menos de diez por año, porque comenzaste a deglutir deseos desde los quince, cuando aún no te dabas cuenta de que el viento soplaba, y que el deseo es el amor irrefrenable.

Y todos te necesitamos María Magdalena, la amiga, la loca, la puta, la mujer en noches calladas cuando nadie escucha, y te rasuraste ¿qué tienen los vellos que te estorban tanto?, tal vez sentirte caída de las estrellas, tal vez sentirte niña e ingenua como si todo fuera la primera vez.

____________________
(1) Mariposa Tecnicolor de Fito Páez



Gabriel Otero

5 de enero de 2010

PUTOS

PALABRA DE CÍCLOPE



Les dicen ofensivamente putos, maricas, piñas, culeros, desviados, torcidos, floripondios, gardenias, mariposones, sodomitas, flores de loto, jacarandas, niñas, ladies, fundas, reinas, maricones, cátchers, puñales, pipianes, muñecas, jotos, volteados y zurdos por no llamarles gays u homosexuales.

Siempre han existido, siempre han sido una minoría, en algunos países les niegan sus derechos y en otros pueden unirse, casarse y divorciarse.

En el tercer milenio quieren vivir fuera del closet, si el sol alumbra para todos ¿para qué negarles la luz?, están en cualquier parte ¿quiénes somos nosotros para calificarlos de aberrantes?, ¿los heterosexuales que cuidamos a nuestra familia y azotamos a nuestras mujeres y abandonamos nuestra sangre?, ¿los que besamos la cruz y decimos que todo está bien porque no nos afecta?, ¿es esto normal?.

Las iglesias esconden la cabeza como el avestruz “y parece que estuvieran llenas de demonios” (1), ellas rectifican cada cinco siglos, algunas inventan inquisiciones para reafirmarse o adueñarse de bienes impíos, otras, como las sectas nacidas en Utah y Nueva York son parte de las escisiones de la fe.

Vendrán decenios para recibir a la feligresía, sea blanca, rosa, azul, negra, colorada o arrepentida, por ahora no, hay que ceñirse a los preceptos que han sobrevivido al menos dos mil años, la tolerancia hoy bombardea el adoctrinamiento considerado como creencia.

La base de la disfuncionalidad es el matrimonio, los cimientos de la doble moral se enfangan en nuestro actuar, creemos en el amor de Jesús y de Sidharta Gautama y andamos opacos, afirmando en nuestra pretendida apertura mental, que cada quien puede adornar su pito con chongas y moñitos y hacer de su culo un florero pero nos asquea que dos hombres copulen entre ellos porque es antinatural.

Y los machos nos aguantamos el aliento imaginando a dos lesbianas en las alturas del cunnilingus porque el deseo nunca es un barco a la deriva siempre y cuando llegue a nuestro puerto, de otra manera el amor entre mujeres es perversión solapada, divertimento oculto que esperamos algún día presenciar.

La sexualidad se aprende y se escoge y está condicionada a niveles de inteligencia y a otros factores externos, cada uno ejerce su manera de ser mujer, hombre, gay, travesti o lesbiana.

La pluralidad no sólo reside en la coexistencia de partidos políticos de diversos colores, eso es una ínfima manifestación de la complejidad, sino en el respeto hacia la gente y a la práctica de su libre albedrío.

Y todos somos parte de todos, aunque nos moleste que algunos enarbolen la bandera del arcoíris.

__________________

(1) Versos de Ernesto Cardenal

Gabriel Otero